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1     NACIMIENTO Y JUVENTUD DEL LIBERTADOR

 

1.1       SENTIMIENTO PATRIO

 

 

El concepto de patria someramente expresado en el diccionario como ciudad, lugar o país en el que se ha nacido, deja indudablemente un profundo vacío tanto sentimental como afectivo.

 

Patriota no puede ser nunca aquel que se limite únicamente a amar el terruño o el campo que le vio nacer; en el vocablo patria necesitan conjugarse las más notables expresiones de la sensibilidad humana y hermanarse un conjunto de unidad de pensamiento y de acción, para lograr el amalgamamiento de sentimientos que permitan reunir un grupo de la comunidad humana para ligarlo, unificarlo y aunarlo en procura del bien común y de la grandeza del lugar de origen, para crear el místico concepto de la nacionalidad.

 

Como el más fiel exponente del patriotismo fulge en el firmamento americano la imperecedera figura del LIBERTADOR SIMON BOLIVAR; en le momento de su nacimiento, acaecido en el año de 1783 en Caracas, capital de Venezuela, sería inútil hablar de patria, pues este territorio, al igual que la inmensa mayoría del continente americano, padece el yugo de sus descubridores y conquistadores que casi tres siglos atrás, dirigidos por la visionaria inspiración de Cristóbal Colón, fueron capaces de encontrar para España y el viejo mundo un nuevo continente, venciendo los azares de atrevida navegación por el desconocido mar de las tinieblas.

 

 

1.2 ANCESTRO AMERICANO

 

 

Y ya desde 1492 se inicia el lento proceso del descubrimiento y la conquista… Hijosdalgo a quienes la finalización de las guerras en Italia ha dejado únicamente la posibilidad de contemplar la ruina de sus nativos solares; religiosos empeñados en llevar la palabra de Cristo a desconocidos lugares, anhelando, al igual que su maestro, ofrendar su vida en procura de la difusión de sus divinos preceptos; románticos caballeros a quienes la terminación de la guerra contra los moros priva del placer de saciar su sed de gloriosas lizas; aventureros que ansían convertirse en grandes capitanes merced a gigantescos esfuerzos e increíbles sacrificios; Noble arruinada, gentes sin ocupación conocida, plebeyos codiciosos de oro y de títulos, en fin, toda la gama del pueblo español se hace presente en América a finales del siglo XV y comienzos del siglo XVI para conformar, fundidos en gigantesco crisol con el indio nativo y con el negro africano, esa nueva raza que constituye el hombre americano.

 

Poco a poco, bajo la égida de la corona española, se van plasmando con el nombre del virreinato, gobernación y capitanías generales, diferentes embriones de Estados, delimitados por confusas fronteras que sucesivos laudos arbitrales tratan inútilmente de perfeccionar, la totalidad del Nuevo Mundo, con excepción de la parte norte y oriental del gigantesco continente donde se producen colonizaciones inglesas, francesas y portuguesas, forma un todo integrado del Gran Imperio Español en cuyos vastos dominios en la época de Carlos V “ jamás se oculta el sol”.

 

 

1.3 POLITICA COLONIAL

 

 

En el lapso de tres siglos, comprendidos desde la fecha del descubrimiento en 1.492 hasta los albores del siglo XIX, España y sus dominios de ultramar conforman una sola entidad política que monolíticamente se yergue como clara manifestación de poderío del Imperio.

 

Algunas rebeliones de tipo individual contra la autoridad real, guiadas en la mayoría de los casos por la personal ambición de esporádicos caudillos, apenas alcanzan a conmover muy levemente el colosal andamiaje pereciendo sus promotores bajo el hacha del verdugo o en el potro del tormento, ocasionales intentonas de la raza indígena para liberarse del yugo impuesto, obteniendo el mismo melancólico sangriento resultado; angustiados movimientos de los colonos ante las exacciones tributarias impuestas por la Metrópoli, son presta y cruelmente sofocados; la sociedad americana, perfectamente delineada en sus estamentos de españoles peninsulares, criollos, indios sojuzgados, negros esclavos, mestizos, zambos y mulatos, se inclinan reverentemente ante las leyes y mandatos de la Corona Española, sumisamente fiel al fiel concepto de que la autoridad real encarna la voluntad divina.

 

 

 

2.                  PRIMEROS AÑOS

 

2.1       EL ORIGEN DEL APELLIDO BOLIVAR

 

 

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios Ponte y Blanco viene al mundo el 24 de julio de 1783, como el cuarto hijo del matrimonio contraído por don Juan Vicente Bolívar y Ponte con doña María Concepción Palacios y Blanco; el apellido Bolívar completa dos siglos de anclaje en Venezuela, pues siendo originario de la Vizcaya es trasladado a América por don Simón Ochoa de la Rementería y Bolívar, arribado a Caracas hacia el año 1587 con el cargo de procurador  y quien por un capricho muy propio de la época, resuelve prescindir del apellido paterno para legar a sus sucesores el apellido materno, más sonoro, de Bolívar; que en éuscaro, lenguaje vascuente significa rueda de molino.

 

 

2.2       AMBIENTE

 

 

Las condiciones sociales y políticas del medio venezolano son las propias a todas las colonias españolas en América; los españoles peninsulares en la mayoría de los casos por nombramiento directo de la Corona, desempeñan los cargos gubernamentales y directivos, manejando a su arbitrio las intrincadas fórmulas y rutas del comercio con la Metrópoli; los criollos opulentos viven del producido de las haciendas heredadas de sus mayores, alcanzando el honor de cabildantes y esporádicamente la vara de regidor, con derecho a disfrutar de educación y ejercicio de profesionales  liberales; los mestizos, mulatos y zambos, se debaten por salir en las artesanías, obteniendo sus escasos recursos en comercio de ínfima categoría; los indios, totalmente sojuzgados, pagan tributo en trabajo o especies y miran desaparecer en manos extrañas las tierras que antes fueran propiedad de sus antepasados, y los negros esclavos, material humano de libre comercio, riegan con sudor y con sangre la obligada lealtad a sus ocasionales propietarios.

 

En el aspecto político la situación de Venezuela es parecida a la de todos lo regímenes coloniales:  la autoridad suprema la ejerce un capitán general directamente designado por le Rey; asesorado del cabildo, los regidores y los comandantes de milicia, el juramento de la lealtad al soberano es obligatorio, sin exclusión de clases o categorías; las escasas imprentas se encuentran en manos peninsulares y únicamente publican artículos de interés científico y una que otra ocasional hoja de papel, con acomodativas informaciones sobre los sucesos del mundo exterior y los acontecimientos locales; la educación en su totalidad la orientan los diversas comunidades religiosas establecidas y sufre fuertes restricciones, primordialmente en la difusión de las nuevas doctrinas filosóficas; la dificultad y la tardanza en las comunicaciones, imponen al nuevo la obligación de vivir con un atraso de tres cuatro y hasta seis meses en relación con los acaeceres europeos; con muy variadas dificultades y peligros, hombre de visión, introducen subreticiamente libros alusivos a la Revolución Francesa y lo que es más aventurado, textos en los que se mencionan nuevas concepciones de los derechos humanos, con extrañas alusiones sobre libertad, igualdad y fraternidad.

 

 

2.3       NIÑEZ

 

 

La niñez de Simón Bolívar transcurre en la compañía de sus hermanos María Antonia, Juana y Juan Vicente, como la de tantos otros hijos de criollos adinerados; el tiempo se raparte entre la casona de Caracas y la hacienda de San Mateo, bajo el cuidado solícito de su amada esclava negra Hipólita, a la que posteriormente identificará con el nombre de madre; aún no ha cumplido los tres años cuando en 1786 fallece su padre, don Juan Vicente Bolívar, a los sesenta años de edad, el 6 de julio de 1792 muere su madre, doña María Concepción, frisando en los sesenta y tres años; el abuelo materno don Feliciano Palacios, queda como cabeza de la familia hasta su fallecimiento en 1793; huérfanos quedan bajo la tutela y el cuidado de don Carlos Palacios, su tío materno.

 

 

2.4       MAESTROS DEL LIBERTADOR

 

 

El licenciado Miguel Sanz fue el encargado de enseñar las primeras letras a Simón secundado por el capuchino Andújar como profesor de matemáticas; don Andrés Bello, gloria de letras en América y casi de su misma edad, le inicia en el conocimiento de la gramática castellana; pero fue don Simón Rodríguez, Naciso Carreño, quien grabó en su alma juvenil los conocimientos generales y filosóficos que orientaron su existencia, convirtiéndose en su inolvidable amigo.

 

Simón Bolívar tuvo que presentir en su madurez las dificultades que se opondrían a sus propósitos de liberar a América; siendo admirable que sabiéndole, lo intentará sin embargo, a pesar de todo.

 

A partir de las afrentas familiares que vivió Bolívar, su maestro dio un giro radical en al educación del menor; relegando en las clases su reconocido admiración por las bondades de la naturaleza para hacer mayor hincapié en la maldad congénita de los hombres, enseñaba que había propósitos por los que valía la pena morir; que la caridad era injusticia; que la fe de los americanos por los la protectora España declinaba poco, que aislados focos de rebeldía se multiplicaban por todo el continente oprimido, que estas primeras hogueras eran apagadas con sangre, que la esclavitud no es un mandato divino, que la discriminación racial es una confabulación urdida por los ambiciosos de poder    no fue solo un lavado de cerebro también lo fue del corazón el velo de la inocencia del pequeño de tan solo 12 años de edad.

 

Tiempo después se supo que el maestro Rodríguez conspiraba, cuando cayo en una redada por denuncia del mulato Juan Chirinos.  Fueron sentenciados a la última pena, a unos los ejecutaron como disponen las ordenanzas, a otros les descuartizaron; partes de esas cabezas fueron expuestas en las plazas públicas como escarmiento.  Rodríguez salvó el pellejo por la enérgica intervención de los palacios.  No obstante agobiado por el pánico, se las arreglo para huir a Jamaica: Embarco un día cualquiera del mes de julio de 1797, sin avíos y sin ánimos; casi no pudo despedirse de su discípulo preferido.  Se abrazaron sin lluvia de lagrimas, eran dos hombres.  Con el lenguaje de sus ojos, el Simón grande pudo decir al Simón niño tras el último abrazo: “ En tus manos recomendamos nuestra revolución”.  Tenía Simón Bolívar 14 años estaba sano de alma y de cuerpo; pero la soledad, el aislamiento, la inactividad e inercia del medio, acabaron emparamándole el corazón y congelando sus furias juveniles.  Con el destierro voluntario de Simón Rodríguez quedaba cortado el cordón umbilical por donde fluía a su torrente la iracunda sangre del volteriano.  Esta es la época del Simón oveja, tolerante y complaciente, resignado siempre, del Simón manejado por la familia, de la pera en dulce para los Palacios.

 

Su aparente buen estado físico, la condescendencia y sumisión al medio, los juzgo el tío Carlos signos favorables para tomar una decisión hacia tiempo meditado: iniciarle en el servicio de las armas.  Todo le empujaba hacia la carrera militar: las acciones heroicas de su padre, su carácter díscolo.

 

Su ingreso a la carrera de las armas no se debió sin duda a su mencionado carácter o al deseo de forjarse como líder guerrero para liberar a América de las cadenas políticas metropolitanas; todo parece indicar que lo hizo por agradar a los suyos, también por servir al Rey y a la Corona, ya que las milicias de Aragua no eran a fin de cuentas sino milicias reales instituidas en Venezuela por los Bolívares.  En paz vivía por los años de 1797 el espíritu de Simón.  Lejos estaban las batallas por la libertad de Carabobo, Junín o el pantano de Vargas.

 

Pasado este período, la ilustre familia decidió que mejor sería para Simón Bolívar que terminase sus estudios en España.  No se trataba de una aventura, de una evasión de la familia, del ambiente caraqueño o de sí mismo; era enviado a España a culturizarse, españolizarse y monarquizarse.  Tenía que convertirse en un eslabón más de la poderosa e influyente cadena familiar de los Bolívares americanos, aportunistas servidores de la casa real e impertinentes amasadores de rangos y fortunas.  Que los cazadores apunten sus armas en una dirección y luego salga el tiro por la culata es cosa distinta…Sumiso enrumbó a España, nostálgico también lo que demuestra aprecio por los parientes e indiferencia por su destino inmediato, despreocupación por los problemas americanos, aunque gracias a este viaje tan desmesurado; logró recoger la influencia europea de los grandes filósofos de la época.

 

 

LIBERTAD E IGUALDAD EN LA HERENCIA IDOLOGICA

BOLIVARIANA

 

 

Bolívar nunca estuvo de acuerdo con la monarquía “Están creyendo que es muy fácil ponerse una Corona y que todos la adoren, y yo creo que el tiempo de la monarquía fue –escribió- y que, hasta que la corrupción de los hombres no llegue a ahogar el amor a la libertad, los tronos no volverán a ser de moda en la opinión”.

 

Argumentó su animadversión por la monarquía deciento que sus instituciones conducirían al surgimiento de una nueva aristocracia, privarían a las masas populares de los dichos conquistadores por ellas, y lo más importante profundizarían la desigualdad en la sociedad, reafirmando el dominio de las minorías privilegiada.

 

Bolívar, sin vacilaciones, reconoció el derecho de los pueblos a la insurrección contra la amenaza de la contrarrevolución monárquica, es evidente la influencia de las ideas de Rouseau en Simón Bolívar.  A ellas acudió a fundamentar sus concepciones sobre la formación estatal de los jóvenes estados Latinoamericanos, basados en los principios de asociación, y al buscar caminos y medios para el logro de la felicidad y la igualdad general.

 

Bolívar decía que necesitábamos de la igualdad, manifestó para refundir, en un todo la especie de los hombre, las opiniones políticas y las costumbre públicas.  En la concepción de la igualdad Bolivariana fue depositado un profundo contenido, constantemente enriquecido por nuevas ideas y tonalidades.  En la conquista de la Independencia Política para los pueblos sudamericanos, él captó el medio de alcanzar la igualdad de los derechos en la arena Internacional.   En el sostenimiento de los principios Republicanos, en la lucha contra los intentos de implantar instituciones monárquicas, Bolívar encontró la garantía de que las fuerzas contra revolucionarias no alcanzarán a revivir los regímenes jerárquicos y aristocráticos de privilegios y de pomposos títulos cortesanos, eliminando la igualdad ciudadana.

El Libertador consideró como forma superior de la igualdad la igualdad social sin la cual, según su entrañable convicción no podría existir la sociedad justa. Bolívar reconoció solamente una desigualdad: Aquella que, según sus palabras se explica por la desigualdad física y moral.  “La naturaleza hace a los hombres desiguales, en genio, temperamento, fuerzas y caracteres” y en la misma ocasión agregó con toda exactitud “las leyes corrigen esta diferencia porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad ficticia, propiamente llamada política y social.

 

Basándose en tal comprensión de la igualdad, Bolívar abogó por la inmediata y total liberación de los esclavos.  Dirigiéndose a los delegados del congreso proclamó: yo pongo a vuestra elevadísima consideración la cuestión sobre la revisión o derogación de todos los estatutos y decretos, pero yo imploro sobre la confirmación de la absoluta libertad de los esclavos, como imploraría por la conservación de mi vida y la vida Republicana”.

 

La idea de implantar la igualdad social de los estados, el resuelto rechazo de bolívar a la desigualdad social, todo esto fue inaceptable para quienes vieron en la propiedad el principal criterio de la sociedad, negando a la masa de desposeídos el derecho real a la igualdad.

 

Asombra la multilateral actividad del líder caraqueño en la esfera de la educación popular, fundó escuelas y emitió importantes decretos sobre cuestiones de instrucción popular.  Ideó la creación de un valioso sistema de educación femenina y prestó gran atención al desarrollo de la educación universitaria y pidió que se derogaran medidas discriminatorias por considerarse sociales, religiosas de razas, en particular la “pureza de sangre”.

 

En el pensamiento de Bolívar, la universidad debería preparar no a estrechos especialistas profesionales, sino a gente multilateralmente educada.  La actividad reformadora de Bolívar en la esfera de la educación se basó en una meditada concepción orientada hacia la creación de un estado avanzado e ilustrado, el cual realizaría una política dirigida a educar a sus ciudadanos en el espíritu de una moral elevada y de ideales patrióticas.

 

Las aspiraciones Bolivarianas de relacionar las tareas de la revolución Liberadora con las transformaciones sociales se fueron haciendo cada vez mas claras y determinadas.

 

La actividad social reformadora del Libertador, se evidencia con mucha claridad en la política relacionada con las masas indígenas oprimidas.  Su legislación sobre la cuestión indígena nos deja pasmados por la profundidad y dinamismo de las ideas y por la desinteresada y sincera aspiración de servir a la causa de las masas explotadas.  Bolívar proclamó de los derechos de los indígenas en la sociedad, los liberó de las cargas feudales y se esforzó por garantizarles derechos políticos.  Un ejemplo sobre esto es el decreto sobra la protección de las naturales de Cundinamarca, y el decreto sobre la proclamación de los derechos del ciudadano Indígena.

 

El principal objetivo estratégico de Bolívar consistió en reforzar este éxito, haciendo irreversible al logro de este objetivo sirvió el proyecto de constitución elaborado p0or Bolívar para la que llamó Nueva República de Bolivia.

En el Congreso de Angostura, Bolívar defendió el proyecto de creación de un fuerte estado ilustrado, capaz de garantizar la encarnación en la vida de los principios de la igualdad social, refrenando los codiciosos intereses de los privilegiados, la personificación de estas funciones del estado la garantía de su estricta ejecución las ubicó Bolívar en la institución de la presidencia vitalicia, con el derecho de elección del sucesor, como reiteradamente lo dijo el mismo jefe de la revolución, las funciones vitalicias del presidente de Estados Unidos de Norteamérica.  Bolívar pretendió hacer del presidente justamente el garante de la completa expresión de la voluntad popular.

 

Con el fin de crear, un efectivo mecanismo para la realización de la voluntad popular, . Bolívar propuso elegir un poder electoral fundado en la convivencia de al institucionalización de tal poder.  Subrayó “No se exigen sino capacidades, ni se necesita poseer bienes, para poder representar la función del soberano”.

 

Bolívar era un hombre de “raciocinio político” y aspiraba a transformar la sociedad mediante la fuerza de las leyes, impidiendo el ahondamiento en su seno de la desigualdad social, él tenía ideas democrático – Revolucionarias las cuales luchaban contra la tiranía y la injusticia social.  Bolívar escribió literalmente acerca de que las nuevas instituciones estatales de Colombia deberían inspirarse no en libros extranjeros “enteramente ajenos de nuestras cosas y de nuestros hechos” sino apoyarse nuestro origen y nuestra historia” lo que siempre buscó Bolívar fue lograr un apolítica social reformadora.

 

 

3.         BOLIVAR Y LA UTOPIA SOCIAL

 

 

 

Las ideas sociales de Bolívar estaban proyectadas hacia el futuro, en las concepciones Bolivarianas se combinaron, a su manera y originalmente, rasgos del hombre del siglo XVIII es decir de la época de la ilustración, con los del hombre del siglo XIX, en este plano la concepción bolivariana del estado se basó en determinado nivel, en los principios del racionalismo consideraron la actividad consciente y orientadora del estado como un medio efectivo para encausar el desarrollo económico – social espontaneo de la sociedad por el camino de los verdaderos  intereses de las personas, unidas en los principios de la asociación.

 

El líder de la revolución obraba bajo una atracción cada vez mayor hacia la utopía social, con la aspiración de elaborar si se utilizara la terminología política contemporánea, una alternativa del “modelo” estatal basado en los principios del liberalismo clásico.  La confrontación ideológica y política de Bolívar con los partidarios de este “modelo” fue inevitable.  No casualmente, Bolívar hubo de decir que si anteriormente le había correspondido luchar con los colonizadores españoles, ahora encontraba una encarnizada resistencia de parte de aquellos que autocalificaban como liberales.

 

 

4.         BOLIVIA

La batalla de Ayacucho hizo ingresar a Bolivia en el singular gremio de los soñadores cuyos sueños se veían realizados.  Hasta los que habían sufrido la derrota estaban impresionados.  El general Canterac escribió a Bolívar: “Contándome entre aquellos que hacen honor a las hazañas gloriosas aun cuando hayan sido derrotados personalmente en ellas, considero que debo felicitar a vuecencia por haber puesto fin a su misión en Perú con la batalla de Ayacucho”.

 

Pero, ¿había terminado realmente la misión Bolívar?  Le faltaba liquidar todavía los restos del régimen español en Perú.  La capitulación del 9 de diciembre fue rechazada por el comandante de El Callao, y Bolívar se vio obligado a sitiar durante más de un año esa tenaz guarnición.  Como contrapeso pudo usar el pequeño ejército de Lima, pero era indispensable restablecer un estado de paz en todo el Perú.

 

Un interrogante pesaba aún sobre el futuro político de la nación, Bolívar era su dictador supremo, y anunció la celebración de una Asamblea Nacional que había de reunirse en Lima el 10 de febrero: “Hora es ya de que cumpla la promesa que os hice de abolir la dictadura el mismo día que la victoria decidiera vuestro destino”.  “El día en que se reúna vuestro Parlamento, será el día de mi gloria, el día en que se habrán realizado mis más ardientes deseos, el día en que, de una vez ara siempre, renuncie al gobierno.

 

¿Era sincero Bolívar cuando escribía esas palabras o empleaba de nuevo una fórmula solemne detrás de la cual se escondían sus aspiraciones a un poder supremo?  Es probable que ambas posibilidades sean verdaderas.  En realidad, Bolívar renunció a un poder dictatorial que de hecho consideraba su deber.

 

La Asamblea Nacional se reunió el 10 de febrero, un año después del nombramiento de Bolívar como dictador.  Compareció ante el parlamento para hacer un breve relato de sus hazañas.  “i administración –dijo – ha sido sólo una campaña…  El cúmulo de desventuras no nos dio otra alternativa que defendernos”.  Había hecho cuanto había podido, siguió diciendo Bolívar, pero no le había sido posible terminar sus planes de reforma política.  El Congreso Nacional se vería obligado a concluir esta parte de su programa.  La obtención de la victoria reclamaba un gobierno por ley, no por dictadura.

 

 Los diputados no aceptaron la renuncia de Bolívar.  Es muy probable que jamás la consideren sino como gesto.  Su alocución fue seguida por un concierto de apasionados discursos a la manera de los parlamentos latinoamericanos.  Contestando a sus alegatos, Bolívar declaró “Hoy es el día del Perú, porque hoy ya no tiene dictador”.  Manifestó que no podía aceptar un cargo que estaba en conflicto con su conciencia, pero que estaba dispuesto a seguir sirviendo al Perú con su espada y su corazón.  Su aspiración , añadió, era la creación de una confederación en que unieran sus fuerzas Colombia y Perú.  Sin la menor duda, nadie se sorprenderá al saber que Bolívar, recibió de nuevo el Poder Ejecutivo Supremo y siguió siendo dictador del Perú durante otro año.  El Parlamento no había de reunirse de nuevo hasta 1826.

 

Varias pruebas de confianza y gratitud siguieron después del nuevo nombramiento de Bolívar.  Se acuñaron medallas, se proyectaron monumentos, se propusieron inscripciones.  El Congreso le ofreció un millón de pesos, pero Bolívar se negó a aceptarlos.  A pesar de que vivía en Lima con un rumbo mucho mayor que en ninguna otra ocasión anterior, todavía no consideraba útiles estos donativos.  Su gloria no podía medirse en moneda del reino.  El Congreso insistió en su oferta y, por último Bolívar pidió que se diera el dinero a Caracas como ayuda a su reconstrucción.

 

De esta suerte, Bolívar siguió siendo Presidente de Colombia y dictador de Perú.  “Aquí me comparan al caduceo de Mercurio, que tiene la virtud de unir en amistad a todas las serpientes que podían haberse devorado entre sí”.  Nadie se entiende con nadie, pero todos se entienden conmigo”.  Su extraordinaria posición de fijado.  “Cada día me convenzo más de que es necesario dar a nuestra vida un fundamento de seguridad”.

 

¿Dónde encontraba Bolívar esa base de seguridad? La contestación da la clave de todo de que proyectó durante los dieciocho  meses subsiguientes.  En primer ligar, seguridad significaba la expulsión total de los españoles de América del Sur; en segundo lugar, la adopción de un designio final para el mapa político de su continente, que comprendiera no sólo el trazado definitivo de las fronteras, sino el nacimiento político de aquel enorme país de mesetas montañosas, el Alto Perú, en cuyo futuro había cifrado Bolívar las más elevadas esperanzas; en último lugar, pero no menos importante, seguridad significaba que había que proceder ahora a elegir definitivamente entre el establecimiento de un régimen monárquico o uno republicano en América del Sur, cuestión discutida en Guayaquil y que seguía ocupando un lugar importante en los debates del momento.  Y, en definitiva, la seguridad de América del Sur reclamaba su incorporación al sistema de las relaciones internacionales, su reconocimiento por las naciones del mundo y su respeto tanto por amigos como por enemigos.  De ahí que el último eslabón en esa cadena de seguridad de Bolívar consistiera en formar n vínculo de unión entre los países liberados.  Consideraba que la solución de este problema podría encontrarse en una federación de los Estados Unidos de América del Sur.

 

Unidos, adquirirían la fuerza de que, separados, carecían.  “Preveo la guerra civil y el desorden extendiéndose de una parte a otra, de un país a otro, y mis dioses lares destruidos por fuegos intestinos…  Esta idea ocupa mis pensamientos día y noche…Como única solución, vuelvo a mi proyecto de federación”  Cual temas de una sonata, esos motivos se combinaban en los planes de Bolívar para seguridad de su continente.  Durante 1825-1826, Bolívar estuvo pensando en ellos, que unas veces se combinaban, otras se entorpecían, pero siempre se robustecían y enriquecían entre sí.

 

Al llegar a este punto, el biógrafo de Bolívar tiene que elegir entre seguir su narración por orden cronológico en que se presenten a la vez todos los problemas del Libertador, puesto que Bolívar, trataba de resolverlos simultáneamente, o considerar la posibilidad de atenerse a un orden más unificado y fundamentalmente más lógico.  El autor cree que el primer criterio sólo ocasionaría confusión.  La historia es algo más que la mera acumulación de hechos.

 

Comprende entendimiento e interpretación, y sólo con ellos es posible hacer despertar el material de las fuentes de su profundo sueño en libros y archivos.  Por esta razón, los complicados motivos de la actuación de Bolívar durante esos años se han puesto por separado según su interpretación y significación.  De esta suerte, las ideas en que se inspiraban sus hazañas y que hicieron grande y memorable su vida adquieren mayor claridad y adoptan un carácter más distintivo.

 

Después de la batalla de Ayacucho quedaban dos restos del régimen español en suelo peruano: el puerto de El Callao y el ejército de Olañeta en el Alto Perú.  Apoderarse de El Callao era una empresa meramente militar, pero para dominar las fuerzas de Olañeta había que atender a diversas consideraciones políticas de gran importancia.  La solución de estos problemas estaba en manos de Sucre.  La conquista del territorio peruano de las sierras y del territorio costero era cuestión relativamente sencilla después de Ayacucho.  Las pocas tropas peruanas que se había escapado de la rendición general siguieron el ejemplo del virrey y se entregaron.  Sucre entró en Cuzco, la antigua capital de los Incas, el 24 de diciembre, allí recibió el estandarte de Pizarro y el mando real que en tiempos antiguos llevaban los fundadores de la dinastía de los Incas.  Conjuntamente, simbolizan el renacimiento experimentado por América del Sur en su movimiento a favor de la independencia.

 

Sucre se encontraba entonces en la misma región fronteriza de la meseta montañosa del Alto Perú donde seguía manteniéndose el General Oñaleta y, la falta de instrucciones del Bolívar, que había pedido con urgencia, se vio obligado a asumir toda la responsabilidad de la educación futura.  Como habría hecho todo oficial capaz, decidió continuar la guerra hasta el final.  Mantener sus fuerzas en la frontera del Alto Perú, donde se le enfrentaba un ejército de la Corona, habría sido sencillamente una locura.

 

Además, su avance no era peligroso, pues para tomar posesión de toda la región montañosa se requería poco más que una simple operación de limpieza.  Sin embargo, Sucre prefería, en lo posible, llegar a un acuerdo con olañeta.  Bolívar era de la misma opinión, y escribió a Olañeta desde Lima:” a victoria de Ayacucho no nos hará olvidar lo que debemos a usted”.

 

Pese a ello, Sucre era cauteloso y se negó a poner en riesgo la conquista de toda una región a base de jugar solamente la carta diplomática.  Mientras estaba en camino la carta de Olañeta, comenzó a ocupar el Alto Perú, como preparativo para la inevitable rendición de Olañeta, fuera ésta por ña fuerza de las armas o por el poder de la persuasión.  Bolívar aprobó el plan de acción de Sucre y desde Lima le escribió aconsejándole que siguiera negociando con el enemigo, pero que el mismo tiempo avanzara hacia su territorio.

 

Su opinión era que Olañeta no se prestaría a un acuerdo rápido y, entretanto, se proponía llegar en persona para concertar los arreglos finales en Alto Perú.  Pero Bolívar se atrasó y los acontecimientos llegaron a su punto culminante en las montañas.  El carácter empecinado de Olañeta lo indujo a intentar una resistencia suicida.  Sucre, por su parte, lanzó una proclama a las provincias del Alto  Perú invitándolas a acudir en auxilio del ejército revolucionario.

 

En enero de 1825, cuando Sucre había iniciado apenas su marcha, grandes secciones de la división de Olañeta abandonaron a éste, y la guarnición de Cochabamba se unió entonces a la causa de los patriotas y abrió a Sucre las puertas de la ciudad.  Entró en La Paz, el 20 de febrero; el 9 de marzo habían caído prisioneros todos los generales españoles menos Olañeta, quien, aunque no tenía perspectiva alguna de escapar, prefirió, al verdadero estilo ibérico, considerar el quinto acto de su vida como una corrida de toros y seguir la lucha hasta el final.  Por último, el esperado encuentro se produjo el 13 de abril.  Los restos de su división se dispersaron y él mismo quedó mortalmente herido.  Sucre ocupó Potosí.

 

La batalla en que Olañeta perdió la vida fue la última que en continente americano se dio contra tropas españolas.  En un lapso de doce meses se había destruido un ejercito de dieciocho hombres; se había derrumbado el último apoyo a que el régimen español se había asido desesperadamente, y el antiguo régimen había sucumbido sin gloria.  Sucre, de treinta años de edad, que había logrado todo eso, parecía un gigante a sus contemporáneos.  Bolívar lo presentó en términos brillantes:” Con un pie apoyándose en Pichincha y otro en Potosí, mira con altivez las cadenas que quebró su espada”.  Pero Sucre no era un titán, sino un ser humano sensible y a menudo irritable, un hombre que frecuentemente se asustaba de su propio coraje.  Había libertado el Alto Perú – Así como se habían libertado Ecuador y Perú – siguiendo las instrucciones de Bolívar.

 

En esa coyuntura de los asuntos del Alto Perú, Sucre no estaba seguro de cómo tenía que proceder.  La historia del país era gloriosas, era una historia que se enlazaba con las revoluciones de Caracas, Bogotá, Quito y Buenos Aires.  Los primeros mártires de la libertad a esa ciudad cuna de la independencia americana.  Le parecía que debía desecharse la idea de ocupar ese territorio con fuerzas armadas.

 

Creía que debía organizarse cono nación libre.  Durante la larga campaña de 1824, Bolívar había estudiado frecuentemente sus planes de independencia nacional del Alto Perú, y Sucre consideró que tenía derecho a poner en práctica las ideas del Libertador.  Por consiguiente, el 9 de febrero de 1825 emitió su famoso decreto proclamando nación independencia Alto Perú.

 

Se convocó una asamblea nacional para determinar el destino de las provincias y decidir sobre su forma de gobierno.  Pero Bolívar, no estaba dispuesto a apoyar esta actuación de Sucre.  Consideraba que el joven general había excedido su mandato de jefe del ejército, puesto que no se le habían dado atribuciones políticas; además, creía que la proclamación de independencia se había lanzado sin tener en cuenta ciertos hechos esenciales.  Al declarar Estado independiente el Alto Perú, Sucre había violado uno de los principios fundamentales de la revolución americana: el principio del útil possidetis, en virtud del cual toda nación tenía que conservar statu quo territorial de 1810, año en que se inició el movimiento a favor de la independencia.  El Alto Perú había sido una provincia del Perú hasta 1978 y, desde ese año paso a formar parte del virreinato de La Plata.  Por consiguiente, el futuro de esas regiones tenía que ser decidido conjuntamente por Perú y Argentina.  Sólo con el consentimiento de esos dos vecinos podría erigirse un nuevo listado en el Alto Perú.  En consecuencia, Bolívar dirigió a Sucre una vehemente advertencia: ”Usted y el ejército a su mando se están subordinando.  Su provincia sólo debe ejecutar lo que yo ordene .  Ni usted ni yo, no los Parlamentos peruano o Colombiano pueden infringir ni violar los principios de Derecho público que hemos reconocido en América.

 

Sucre invocó a favor de su actuación argumentos enteramente válidos.  Afirmó que se había limitado a hacer lo que el propio Bolívar había proyectado.  Además, el libertador había omitido darle instrucciones concretadas.  Sea como fue, añadió, cabría aplazar la reunión de la Asamblea Nacional si Bolívar desaprobaba las medidas que él había adoptado.  Huelga decir que terminaba su defensa ofreciendo su renuncia.  La respuesta de Bolívar estaba concebida con todo el afecto de un hermano mayor:” Un alto destino le está reservado.  Preveo que la gloria de usted rivalizará con la mía.  Usted ya ha ganado dos campañas, y me aventaja a mí en amabilidad, energía y celo por la causa común”.  No obstante, añadió, por esas mismas razones, Sucre tenía que reconocer sus defectos y resistirse a las obcecaciones de halago.

 

Sin embargo la verdadera base de la argumentación versaba sobre el “cómo”, no sobre el “que”, sobre el medio de lograr un resultado, no sobre el resultado mismo.  Hacía algún tiempo que Bolívar había proyectado también la creación de un Estado libre en la región montañosa del Lago Titicaca, pero no tenía la intención de permitir que Sucre llevara a cabo esa idea.  Se resistía a que la reputación militar de Sucre se realzara con la gloria de libertar a toda una nación.  De ahí que el propio Bolívar, al cabo de tres meses, emitiera una orden confirmando el decreto de Sucre en todos sus puntos esenciales.

 

En esa época, la situación en Lima se había estabilizado hasta el punto de que las facultades de Bolívar podían delegarse, sin peligro, en sus colaboradores.  Nombró un gabinete cuyas figuras más destacadas eran los ministros La Mar, Sánchez Carrión y el coronel Heres.  Bolívar les dejó un programa que era un modelo de sagacidad y tacto político.  El 10 de abril salió de Lima par dirigirse a las regiones peruanas a que no había llegado durante la campaña.  Su viaje lo llevó por la zona costera y llegó a ser algo parecido a una marcha triunfal.  Los moradores, con sus ponchos de brillantes colores, se lanzaban en las calles, lo saludaban como su salvador y le besaban las manos.

 

Bolívar contempló los magníficos monumentos del período incaico, pero al mismo tiempo reparó en las míseras condiciones en que vivían los indios.  Prometió solemnemente que aliviaría su desdichada suerte por todos lo medios s su alcance.  A veces, las distancias entre las ciudades eran demasiado grandes para una jornada de viaje, y en esos casos Bolívar se alojaba en chozas de madera y cañas rápidamente improvisadas.  Los indios de las aldeas esperaban con gran ansiedad su llegada, iluminando sus cabañas con velas y antorchas.  Bolívar aceptaba con gratitud su devoción.

 

Escuchaba sus quejas e inmediatamente enviaba instrucciones a Lima con información e ideas para fomentar el comercio, la agricultura y la minería.  En esas zonas, la educación había sido descuidada lamentablemente y la higiene era desconocida.  Bolívar trataba de remediar la situación con órdenes concisas y concretas.  Viajando por las tierras de llamas que eran indispensables para su primitiva existencia; dio órdenes prohibiendo el exterminio de esos animales y esbozó un proyecto para su domesticación y la cría.

 

Al llegar a Arequipa a mediados de mayo procedió exactamente como Sucre había pronosticado, convocó a los diputados del Alto Perú para que se reunieran en asamblea legislativa.

Sin embargo, dispuso que las deliberaciones de ese organismo fueran provisionales, a reserva de acuerdo con Perú y Argentina.  El decreto de Bolívar era repetición de la misma proclama que él había criticado tan severamente a Sucre.  Con todo, ese indecente no provocó animadversiones entre ambos, probablemente porque Sucre, que ahora quedaba plenamente vindicado, prefirió olvidarlo.

 

Desde Arequipa, Bolívar siguió hacia Cuzco.  El viaje era difícil y el Libertador padeció de mal de altura, pero uno y más veces se sentía gozoso y alentador el ver que las humildes gentes del país los saludaban con entusiasmo.  Su imaginación su desbordaba en presencia de la vasta y formidable belleza natural del país, y en sus pensamientos se inflamaban al considerar la grandeza de una historia que parecía hablarle directamente.  En Cuzco se dirigió a la catedral montado en un caballo con silla dorada que los moradores de la ciudad le ofrecieron, y allí fue saludado como padre de los indios, quienes, aunque dominados aún por los primitivos instintos de la Edad de Piedra, miraban a sus gobernantes como dioses y protectores.  Las damas de la ciudad lo coronaron con una corona adornada con perlas y diamantes.

 

Bolívar se encaminó luego al Alto Perú.  En uno de los pueblos por donde pasó, se dice que el Alcalde, José Domingo Choquehuanca, le dirigió estas palabras: ”Sois el hombre del destino.  Nada sucedió en el pasado que tenga algún parecido con vuestras proezas.  Para imitarnos sería preciso libertar otra vez un mundo.  Habéis fundado cinco repúblicas, proeza que, con su exigencia sin precedentes para su desarrollo, elevará vuestra imagen una altura jamás alcanzada por otro ser humano.  Vuestra gloria crecerá con los siglos cual crece la sombre al ponerse el sol”.  Este discurso, que figura en casi todas las biografías de Simón Bolívar, pertenece más bien a la leyenda que a la historia, pero lo señalamos como parte del mito bolivariano, que ha ido adquiriendo proporciones enormes con el paso de los años.

 

Mientras Bolívar se encaminaba hacía el Alto Perú, grandes acontecimientos habían sucedido en esa región.  La Asamblea Nacional se había reunido en Chuquisaca el 10 de Julio.  Los diputados, invocando a Bolívar como primogénito del Nuevo Mundo, implorando su protección.  El 6 de agosto, en solemne asamblea declararon su independencia.  Estaban determinados a formar una nación libre y soberana, capaz de administrar sus propios asuntos.

 

Esta joven nación adoptó el nombre de Bolívar, que más tarde se transformó en Bolivia.  Como sucedió con el nombre de Alejandro, el del Libertador se dio a innumerables ciudades, pero en el caso de Bolívar se le concedió otra gloria:  la de que su nombre fuera conmemorado en una nación entera.  A veces, Bolívar hizo notar que el nombre de Bolivia era más eufónico que el de Colombia.  Medio en broma, medio en serio, escribió:  “Pronto moriré, pero la República de Bolivia durará hasta el fin de los tiempos.  Rumoro fundó una ciudad, que dio su nombre a un imperio.  Yo no fundé una ciudad, pero si un Estado que lleva mi nombre, un Estado integrado por personas que aman la Libertad”.  Le encantó que los diputados le encargasen de redactar una Constitución para Bolivia.  Se le dieron amplias facultades para ese proyecto; la única condición era que el instrumento de gobierno fuera republicano, representativo y de carácter centralista.

 

Bolívar llegó a la Paz el 18 de Agosto de 1825.  Después de asistir a un té Deum en la catedral, acudió a una recepción en el palacio de Gobierno.  También allí le aguardaba una corona de oro preparada por sus administradores, y de hecho un miembro de clero deseaba seriamente coronarlo.  Pero Bolívar rechazó ese reconocimiento final de su éxito.  “La corona dijo no se debe”.  La pasó a Sucre, quien también rechazó ese emblema de poder.  Sucre se la dio a Córdoba y la corona quedó por fin en poder de ese joven héroe.  En general, Bolívar que tenía poco interés por las cosas materiales, distribuía entre sus camaradas todos los obsequios que recibía:  espuelas de oro, sillas preciosas, etc.  Le importaban  más la admiración, el elogio y la adoración, y esos atributos de la gloria lo satisfacían por completo.  Le encantaba oírse llamar hombre providencial, y no le resultó difícil creer lo que todos sus adeptos pretendía que era.  ¡Acaso había olvidado que las palabras tiene poca importancia y en Sudamérica menos importancia que en ninguna otra parte?.  ¡Había olvidado que los días de fiesta son solo sueños en la vida del hombre, que pasan y van seguidos de los inevitables desengaños encontrados en la rutina diaria?.

 

 

Al salir de la paz, viajó hacia el Sur en dirección a Potosí  ciudad que viva imaginación había pintado en brillantes colores.  El 5 de octubre entraba en la famosa ciudad, cuyas minas de plata habían servido de apoyo al Gobierno español durante tres siglos.  Todavía en la actualidad, la casa de la Moneda Potosí, en forma de barriles gigantescos, provoca nuestra admiración.  Detrás de la ciudad se levanta la desértica cumbre de Potosí, que dio su nombre al municipio.  Bolívar y su séquito treparon por sus desoladas lomas llevando consigo las banderas de Colombia, Chile, Perú y Argentina.  Su acto era simbólico, casi un rito, que anunciaba la completa libertad de las naciones de América del Sur.  En la remota altura se erguía un soñador, pero un soñador cuyos sueños se corría las sangrientas luchas de quince años, que allí habían llegado a su término.  Mientras las estandartes de las cuatro naciones flotaban al viento, conjuró ese recuerdo: ”Venimos victoriosos de la costa Atlántica.  En quince años de continua y horrendas lucha hemos destruido el edificio que la tiranía erigió durante tres siglos de usurpación e ininterrumpida violencia…De pie sobre esta montaña de  plata de Potosí, cuyas ricas venas fueron el tesoro de España durante trescientos años, debo declarar mi creencia de que esta riqueza material no es nada comparada con la gloria de haber traído la enseña de la libertad desde las ardientes costas del Orinoco para plantarla en la cumbre de una montaña que es admiración y envidia del mundo.>> El teatral despliegue de elocuencia de Bolívar encubría como de costumbre, una finalidad diplomática concreta.  Quería hacer una manifestación destacada y potente de la unidad del pueblo americano, no tanto para que impresionara al mundo exterior como a la propia América del Sur.  El general Alvarez y el doctor Díaz, a título de delegados de Argentina, visitaron a Bolívar en Potosí.  Tenían la misión oficial de felicitar al Libertador por los servicios que había prestado al Nuevo Mundo.  También estaban autorizados a negociar con Bolívar sobre cualesquiera dificultades que surgieran con respecto a los límites de Bolivia.  Sin embargo, esa fachada diplomática escondía una finalidad más profunda.  Argentina quería obtener de Bolívar ayuda en su lucha con el Brasil para el dominio del Río de la Plata.  En 1822, Pedro I , miembro de la casa de Branganza, había dirigido una revolución que separó Brasil de la corona Portuguesa.  El joven emperador extendió las pretensiones de Brasil a la margen oriental del Río de la Plata e incorporó Montevideo a su nuevo imperio.  La gran mayoría de los moradores de Montevideo no era partidaria de aceptar su nuevo dueño y expreso el deseo de pertenecer a las Provincias Unidas del Plata, nombre que entonces se daba a Argentina.  Esas circunstancias colocaban a Argentina en posición difícil, pues si se escuchaba las súplicas de los montevideanos tenía la seguridad de verse envuelta en guerra con Brasil; en cambio, si no asistía a Montevideo, era seguro que su poderoso vecino se extendería al Río de la  Plata.  Ante ese problema, los gobernantes argentinos concibieron la idea de utilizar y obligarlo a restituir Montevideo.  Confiaban en los instintos guerreros de Bolívar y si insaciable deseo de gloria.  La idea no dejaba de tener cierta lógica.  Sin duda Bolívar no fue insensible a la fama mayor que podía adquirir convirtiéndose en protector de Argentina.  Además, tenía no pocas razones para mirar con aversión al Brasil.  Brasil, en primer lugar, era un imperio; además, había violado recientemente los derechos de Bolivia.  Estos hechos inclinaron a Bolívar a escuchar con simpatía las propuestas de alianza que le ofrecían los argentinos.  En consecuencia, recibió a los embajadores, primero en reuniones secretas, para averiguar la extensión de sus apariciones.  Los argentinos expresaron que su país deseaba tener relaciones más íntimas con Colombia, hasta el punto de declararse dispuesto a colocar Argentina bajo el protectorado del Libertador.  Su plan era que Bolívar se dirigiera al Río de la Plata con su flota y su ejército, y que todos los gastos de la expedición serían sufragados por el gobierno argentino.

 

Bolívar se había arriesgado a esas negociaciones porque necesitaba la buena voluntad Argentina para dos proyectos importantes.  El primero consistía en el establecimiento de una Bolivia independiente, y el segundo en la fundación de una Liga de Naciones de América del Sur.  Por consiguiente, Bolívar estaba deseoso de obtener la benevolencia del Gobierno Argentino, pero quería lograrla sin comprometerse a aventuras que no podía permitirse.  Tampoco podía ser seducido con halagos, no con apelaciones a sus ambiciones.

 

Sea como fuere, el Gobierno colombiano, le informó que no aprobaba la aventura argentina.

 

El 16 de octubre, bolívar, rodeado de sus más altos funcionarios, recibió solemnemente a la delegación.  Pronunció ante ellos un discurso de reto condenando al emperador del Brasil por su intrusión en Montevideo.  Declaró que estaba dispuesto a aliarse con la Argentina, y dijo que hasta trataría de enviar a parte de su ejército a la frontera brasileña, pero no más allá.  Consideraba que podía arriesgarse hasta ese punto y sabía que era preciso que no llegará más allá en la realización de sus aspiraciones.  En mayo de 1825, Argentina dio plenos poderes a Bolívar para zanjar cuestiones de límites entre ese país y Bolivia.  Bolívar interpretó ese gesto como reconocimiento de la independencia de Bolivia por el gobierno de Buenos Aires, y por el momento se dio por satisfecho con ese éxito.  Durante esas semanas, su primera preocupación fue el joven Estado que había de inmortalizar su nombre.

 

Por lo que  respecta al Derecho internacional.  Los asuntos de Bolivia se hallaban todavía en un estado ambiguo; no siquiera su soberanía podía considerarse un hecho, pero – dice Vauvenargues – quien quiera realizar grandes hazañas debe obrar como si fuera inmortal.  El gobernante que desee crear una nueva forma política tiene que hacer caso de la inseguridad del reconocimiento humano y obrar como su tuviera a su mando la eternidad.  ES lo que hizo Bolívar.  Decidió que permanecería en el país un año, y estaba dispuesto a lograr el reconocimiento dentro de ese plazo.

Su primer empeño fue la administración de la justicia, vergonzosamente descuida durante el período colonial.  Se establecieron tribunales locales y de apelación.  Se prometió un nuevo cuerpo de leyes que incorporan las ideas liberales.  Se instituyó un apolítica económica sana.  Era ése un país de considerables ingresos en tiempo de paz a causa de la abundancia de metales preciosos, pero la falta de una política sistemática había provocado una confusión en los ingresos y gastos.  Bolívar introdujo un equilibrio financiero.  El estado confiscó las minas abandonadas, abolió el tributo indio y suprimió los impuestos de consumo que los españoles habían introducido en ese país como en otras partes.  En la actualidad, Bolivia padece una enfermedad incurable: su falta de acceso al mar; pero Bolívar tenía el propósito de remediar esa situación cuando le asignó el puerto de Cobijo y se dispuso a terminarlo.

 

Los indios tenían una ignorancia absoluta aún de los rudimentos de higiene.  Enterraban a sus difuntos en las iglesias, y sus templos estaban de hedor de putrefacción.  Bolívar ordenó que se crearan cementerios.  Se construyeron nuevas carreteras y se hizo un estudio de los derechos de aduanas; se prestó atención a las posibilidades de la agricultura y minería, mas importante aún era la cuestión de la educación.  La población de Bolivia, aún en la actualidad, es india o mestiza en un 85 por 100.  Bolívar encontró que la gente del país estaba más atrasada que todas las demás que él había visto.

 

El llanero de Venezuela era un bárbaro, pero el indio de Bolivia era un esclavo que, en todos los aspectos de la vida práctica seguía llevando una existencia neolítica.  Bajo el régimen español había perdido el afán de progreso o de alcanzar un nivel de vida más elevado.  El uso continuo de la coca, planta cuyas hojas mezcladas con cal mastica el indio, había agotado una raza potencialmente vigorosa y había provocado su pronta decadencia.

 

- Bolívar decidió usar parte de las rentas del clero para la educación.  El gran número de huérfanos que, sin cuidado de ninguna clase, vagaban por todas partes, fue recogido en asilos.  Bolívar estaba obsesionado con el problema de la instrucción, como lo demuestra el hecho de que llamara a su propio maestro, Simón Rodríguez, para ponerlo al frente del departamento de educación.  Ese personaje había vuelto a América del Sur después de veinticinco años de viajar a la aventura, y Bolívar s enteró de su presencia en el país cuando se hallaba enfermo en Pativilca.  Le escribió “¡Oh, mi maestros, mi amigo, mi Robinson, estáis en Colombia, estáis en Bogotá, y no me lo habías dicho!”  Rogó a Rodríguez que viniera a verlo.  “En vez de amante, necesito un filósofo.  Por el momento prefiero Sócrates a Aspasia.  “Dio excéntrico Rodríguez, que había perdido todo contacto con el Nuevo Mundo, vino efectivamente y emprendió la tarea de instruir a los indios del Alto Perú. Cuando Sucre  hereda la posición política de Bolívar en el Lago Titicaca al año siguiente, también se sintió heredero de los muchos casos de locura que caracterizaron las actividades de Rodríguez. Más de una vez, Sucre se vio en graves apuros a sacrificarlo ante la protesta pública contra sus insanos actos.

 

Además de los problemas esenciales había un sinfín de detalles que reclamaban la atención de Bolívar.  Los últimos meses de 1825 los pasó en Chuquisaca, deliberar sobre problemas jurídicos y sobre Constitución.  Bolívar no pudo aguardar a que se inaugurara porque había en Perú problemas urgentes que reclamaban su presencia.

En febrero de 1826 estaba de regreso en Lima.  En Bolivia delegó su autoridad en Sucre, a pesar de que este ardía en deseos impacientes de abandonar el servicio y sus deberes para regresar al lado de la hermosa marquesa de Solana, que le esperaba en Quito.  Repetidas  veces había presentado la dimisión, pero lo había retirado siempre cediendo a la amonestación de su maestro.  “Mi amigo – escribió Bolívar – no debemos abandonar nuestras tareas mientras podamos trabajar noble y justamente.  Seamos los fundadores y benefactores de grandes naciones.  Seamos dignos de la fortuna que se nos ha deparado.  Mostremos a Europa que América… Una vida pasiva, inactiva, es imagen de la muerte, es la pérdida de la vida.  Es la anticipación de la nada antes de que éste llegue”.  Sucre se calmó y aceptó el gobierno de Bolivia.

 

Cuando, al comienzos de año, Bolívar salió para Perú, había dejado un problema sin resolver,: el problema de la Constitución.  Entonces, en mayo de d1826, la Asamblea Nacional de Bolivia, le pidió de nuevo  el proyecto gubernamental que les había prometido.

 

Las responsabilidades de Bolívar aumentaron grandemente con ese encargo de esbozar una Constitución para Bolivia.  Desde 1812 había sostenido principios concretos y profundamente arraigados con respecto a la Constitución de una república americana.  Un Estado fuerte, un poder ejecutivo eficiente con amplios poderes, la dirección de la selección intelectual y mora; tales eran las piedras fundamentales de su programa.  Colombia,, en 1821, no adoptó sus ideas, pero esta defección no preocupó mucho a Bolívar.  Había seguido acariciando la idea de un gran imperio que él había de edificar en los Andes, un imperio mitad democrática, mitad feudal; Mitad liga, mitad federación.

 

En ese momento de su carrera, la organización de Bolivia lo colocó una vez ante el problema de la estructura del Estado.  Era una tarea que no podía eludir, aunque temía la responsabilidad que entrañaba.  Se debatía entre el deseo de cumplir su promesa y el temor del fracaso.  Sus sentimientos aparecen expresados en una carta al poeta Olmedo”: Se me puede ver aquí esbozado la Constitución para un Estado recién nacido.  La ruta que conduce a la gloria militar está cargada con las armas de la muerte, pero la que conduce a la sabiduría está oscurecida con pesadas tinieblas… Solo he dado unos pocos pasos por esta senda de paz.  La guerra, la destrucción de nuestros enemigos, la libertad de mi país, han reclamado toda mi atención.  Pero el mismo amor ha disipado, por lo exponiéndome a las críticas de quienes pusieron canas estudiando la ciencia del gobierno.  Tal vez mi ejemplo inspire un coraje semejante en otros americanos, a fin de que acabemos poseyendo nuestros propios modelos y no tengamos necesidad de mendigarlos fuera de nuestro mundo”.  Cuando Bolívar envió su Constitución a la Asamblea Nacional de Chiquillada, la acompañó de un mensaje presidencial que nos ayuda a comprender actualmente los pensamientos y sentimientos que lo impulsaban cuando compuso ese documento arrebatador y paradójico.

 

Bolívar creía que todo Estado libre está amenazado por dos males:  la tiranía y la anarquía, que constituyen en océano de opresión del cual emergen solamente unas pocas venturosas islas de libertad.  Para evitar esos males, Bolívar en 1826, se colocó sin reservas al lado de la autoridad.  Las famosas palabras de Abraham Lincon declaran que la democracia consiste en el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.  La Constitución de Bolívar aleja al pueblo, en la medida de lo posible, de ejercer influencia alguna sobre el Gobierno, emula el gobierno consular de Napoleón.  Sin embargo, Bolívar no preconiza el Gobierno ilimitado en manos de un solo hombre.  Pide una división de poderes, y además de los tres departamentos de gobierno de Montesquieu, añade otro, siendo los cuatro: el electivo, el legislativo, el ejecutivo y el judicial.  No obstante, la base del poder sigue siendo la selección moral e intelectual.

 

El procedimiento para las elecciones iniciales era completado.  Diez ciudadanos de cada provincia habían de designar un compromisario.  Esos compromisarios constituían un segundo cuerpo electivo que nombraba finalmente al representante del pueblo.  Además, se confería a ese grupo de compromisarios el derecho de señalar los candidatos para el cargo de alcalde en las ciudades y pueblos, así como también el de nombrar los jueces locales y presentar quejas.  Bolívar creía que esas diversas disposiciones constituían una aproximación a las libertades del sistema federal.  En realidad, su Constitución no admite ninguna forma de gobierno autónomo.

 

El Poder legislativo tenía que dividirse en tres cuerpos: tribunos, senadores y censores.  En otro tiempo, Miranda preconizó ideas análogas, pero son también expresión de las más íntimas creencias políticas de Bolívar.  Correspondía a los tribunos la iniciativa para proponer todas las medidas referentes a finanzas y entender de problemas importantes como la paz y la guerra.  De hecho, eran los supervisores de la administración.  La misión de los senadores consistía en compilar un código de derecho, supervisar los tribunales y controlar el culto religioso.  Por último, los censores eran los encargados de la moral y les incumbía también proponer los miembros de la Corte Suprema y las autoridades eclesiásticas más elevadas.  Los censores representaban un poder moral como el que bolívar había propuesto en su discurso en Angostura, debían ejercer el cargo vitaliciamente, mientras que el de los senadores duraba ocho años, y el de los tribunos, cuatro.  También era sumamente complicado el procedimiento para la renovación de esos cuerpos.  A los ciudadanos les estaba permitido solamente presentar una lista de candidatos, y de esa lista los miembros de cada Cámara elegían a los que consideraban dignos de ser sus sucesores.

 

Según Bolívar, el presidente debía ser el sol de ese sistema planetario.  Este funcionario debía ser nombrado con carácter vitalicio y tendría el privilegio de nombrar a su sucesor.  Bolívar se atrevió a calificar ese proyecto de gobierno de “ La más sublime inspiración de las ideas republicanas “.  Exageración ostenta todas las notas de una conciencia culpable.

 

Esas disposiciones que acabamos de numerar  habrían hecho simplemente de Bolivia una monarquía sin monarca, con una realeza electiva tal como la iglesia católica y el Sacro Imperio Romano.  El rey sin corona nombraba al vicepresidente, que también tenía el cargo de primer ministro y había de suceder al presidente en el cargo.  “ De acuerdo con este procedimiento se evitarían las elecciones, que son el pero flagelo de las repúblicas y solo producen anarquía “.  Bolívar dijo que su precedente era Pitean, pero en realidad había tomado como modelo a Napoleón.

 

Por si eso no bastara, Bolívar pidió también que el vicepresidente fuera hereditario:  dicho de otro modo que el poder de primer ministro se concentrara en una familia, disposición ilógica y ridícula y el punto más flaco de la Constitución Boliviana.  Las demás partes de la Constitución no necesitan análisis detallado.  Los párrafos que tratan de los derechos humanos son breves y un tanto vagos; los relativos a la administración no se apartan de los tradicional; los que versan sobre la administración de justicia se prestan a discusiones.  Sin embargo, a pesar de esos defectos del instrumento de gobierno de Bolívar, no se había olvidado totalmente de que su primer apelativo fue de libertador, y en los capítulos que reclamaban la abolición de la esclavitud estuvo a ala altura de ese título.  La Constitución debía permanecer inalterada durante diez años, sin permitir enmienda alguna hasta la expiración de ese periodo.

 

La constitución Boliviana, adoptada en julio de 1826, es el producto asombroso de una extravagante imaginación política.  El Autor de ese libro no ha encontrado prueba alguna de que no fuere totalmente hija del cerebro de Bolívar.

 

Durante todas las fluctuantes circunstancias de la vida de Bolívar, encontramos ciertos elementos básicos de si pensamiento político que permaneció inalterado; Nacionalismos, unidad del Estado, un congreso independiente, eficiencia en el poder ejecutivo y respeto por las fuerzas culturales y religiosas.  A medida que Bolívar se fue formando, esas ideas subsistieron sin alteración, pero se cambiaron de modos diferentes en los distintos periodos de su vida.  En la constitución Boliviana hay un máximo de autoridad, estabilidad y seguridad, pero un mínimo de espontaneidad en la libre expresión de la voluntad del pueblo.

 

Sin embargo, si queremos ser justos con Bolívar, debemos tener en presente el carácter del pueblo al cual estaba destinada esa constitución, un pueblo considerado como el más atrasado de América del Sur.  Por consiguiente, es preciso juzgar a Bolívar sin perjuicios.  Sus ideas reaccionarias provienen del deseo de poner coto a movimientos subversivos y veleidades anárquicas.  Sea como fuere, hay que convenir en que la disposición relativa a los censores era tan absurda y utópica en 1826 como en 1819.  Más no era ese error lo que sentenciaba a la Constitución, sino las propuestas de Bolívar a favor del poder ilimitado del presidente y del vicepresidente.  Aún sintiéndose inclinados a aceptar la idea de una presidenta vitalicia, consideraría imposible justificar su criterio sobre el carácter hereditario de la vicepresidencia.  Solo en raros casos se hereda el arte de gobernar, y no cabe la menor duda de que esos casos son en número demasiado limitado para que puedan servir de base a un régimen constitucional.  El plan de Bolívar a favor de un vicepresidente hereditario, que ocupara además el cargo de primer ministro, repugna tanto a todo sentido común que el estudioso se ve obligado a seguir buscando una explicación de su criterio esencialmente absurdo.  Bolívar pensaba que la América del Sur solo podía ser gobernada mediante influencia personal:  “Las leyes carecen de valor a los ojos de nuestro pueblo, que ignora su significado”, afirma, y en consecuencia creía necesario establecer la influencia personal en forma de institución.  Cuando esbozó su idea una vicepresidencia hereditaria, lo hizo pensando en Sucre, a quien escribió: “Debéis estar convencidos de que os espera un gran destino.  Se me ha ofrecido una corona que no sienta bien a mi cabeza; pero considerando la incertidumbre del futuro, me propongo colocarla en las sienes del hombre que ganó la victoria de Ayacucho”.  Fue, pues por amor a Sucre por lo que Bolívar consiguió la errónea idea de una vicepresidencia hereditaria.  Los acontecimientos posteriores revelarán si esa actitud era indicio de tendencias monárquicas.

Los críticos de Bolívar no están de acuerdo en sus opciones sobre esta Constitución.  Los inclinados a juzgarla con severidad creen que el documento es un mojón en la ruta que conduce a la decadencia mental de Bolívar.  El autor de esta obra se inclina por un juicio más indulgente. Le parece que las insólitas e imprevistas medidas previstas por Bolívar son resultado de un intento de hacer frente a circunstancias difíciles por medios audaces.  Su error estriba en el hecho de que esos medios eran a la vez contradictorios e inapropiados.  El deseo de Bolívar era combinar las ventajas de todos los sistemas políticos, pero lo que fue una combinación de todos sus defectos.  Y aún fue más allá en su error; se enamoró de este hijo de su fantasía política concebido en éxtasis y acabó considerándolo verdadera panacea, remedio seguro para todos los males:  “Todos considerarán esta Constitución como el Arca de la Alianza, como transacción entre Europa y América entre militares y civiles, entre democracia y aristocracia, entre imperialismo y republicanismo.  Todos me dicen que esta Constitución será el gran instrumento de nuestra reforma social”.  Eso no es solo una afirmación exagerada de su propio acierto en el campo del pensamiento político, sino también una demostración de que no logró captar los problemas esenciales de América del Sur, Bolívar había identificado siempre la libertad con la independencia, pero parece que no tuvo en cuenta la verdad de que el reino de la libertad rige a sí mismo en los asuntos internacionales.  La determinación de América de ser libre coincidía con su determinación de resolver sus propios problemas y de agenciarse su propio régimen.  Si Bolívar negaba estos derechos inequívocos de independencia, su negativa era en última instancia un repudio de las verdades fundamentales de todo el movimiento y una declaración franca y abierta de que el continente no había llegado a su madurez.  No logró percibir que el virus de la democracia tiene vida propia y tarde o temprano infecta a un pueblo haciéndole sospechar de todas las formas de monarquía o dictadura.  En una palabra:  La Constitución Boliviana es uno de los más grandes dislates de Bolívar.

 

La conclusión que acabamos de formular no implica que la creación de una Bolivia independiente fuera también un error.  Por el contrario, en la actualidad, al cabo de siglo y medio de la existencia de ese Estado, es preciso admitir que en modo alguno fue un engendro artificial.  Bolivia debe su existencia a la comprensión de una necesidad política por parte de Bolívar, no a sus caprichos o a su vanidad.  Si hoy parece haber una anomalía en esa República a causa de que carece de acceso al mar, tenemos que recordar que esta circunstancia era contraria al plan de Bolívar, quien reconocía que el enorme territorio de la República de Bolivia era demasiado importante y tenia tantas posibilidades en el futuro que debía desecharse la idea de que pudiera ser gobernado desde centros tan alejados como Lima a Buenos Aires.

 

Se ha acusado a Bolívar de que al establecer una Bolivia independiente se guió por móviles egoístas y maquiavélicos.  Se ha dicho que no estaba dispuesto a permitir que su riqueza en metales preciosos cayera en poder de Perú o Buenos Aires.  Esa acusación podría ser justa, dado que tales cálculos no eran ajenos a Bolívar y pudieron influir perfectamente en sus decisiones.  Vista a través de ese prisma.  La creación de Bolivia resulta ser la última jugada de la gran partida que comenzó en Guayaquil; a saber, la organización de América del Sur en torno a Colombia como centro de gravedad.  Sin embargo, parece seguro que Bolivia, aún sin la intervención de Bolívar, habría acabado por ser una República independiente.  No debe olvidarse que, para Bolívar, Colombia no era el problema principal.  La idea de una federación de América del Sur se anteponía a cualquier otro interés, fuera este de Colombia, Chile, Argentina o Bolivia.  Bolivia era solo una de las muchas piezas que el Libertador movió en su gran tablero.

 

La creación de Bolivia y su Constitución cierran un raro capítulo en la vida de Bolívar.  Estos dos acontecimientos son los dos últimos actos heroicos en su carrera de Libertador.  Hasta entonces había obrado inspirado por un genuino deseo de gloria, pero en lo sucesivo parece denominado por la ambición de elevarse al rango de un semidiós cuya existencia mítica diera vida a una nación entera.  Parece como si la contemplación de ese pináculo final de la fama oscureciera con un velo de irrealismo algunas de las más bellas cualidades de Bolívar.  Una gran capacidad de organización se asociaba a un pensamiento político deficiente.  La Constitución de 1826 es un plan utópico cuyos ideales son del pasado; en cambio, la Liga Americana de Naciones es una idea profética de las necesidades del futuro.

 

La vida del Libertador llegó a su punto de apogeo en Bolivia.  En lo sucesivo era inevitable el descenso.  Solo hubiera podido impedirlo a condición de renunciar a su poder político.  Pero la renuncia no se compadecía con el carácter de Bolívar

 

 

6.         BOLIVAR Y LA RELIGION

 

Lo religioso resulta inseparable del ser humano.

 

6.1       RELIGIOSODAD PERSONAL DE BOLIVAR

 

Bolívar perteneció a un hogar de firme tradición cristiana católica.

 

Su gran devoción a la Santísima Trinidad fue trascendental ya que sus ascendientes eran patronos del templo consagrado el Gran Ministerio en Caracas y de la capilla dedicada a dicho culto dentro de la catedral, hoy sepulcro de los padres y de la esposa del libertador.

 

La influencia de su maestro Simón Rodríguez, sus contactos personales y sus lecturas enciclopedistas franceses le apartaron de las prácticas normales religiosas e incluso dejaron en su mente ideas controvertidas y un indiscutible indiferentismo;  Pero a pesar de esto no perdió su fe en un Dios ni el respeto práctico a lo religioso.  En los últimos quince años de su vida solía cumplir con el precepto de la misa dominical y de los días festivos.

 

Llevó siempre en su bolsillo una imagen de la Santísima Trinidad y era muy devoto a la Virgen María a quien invocaba en sus afanes supremos.  Uno de sus anécdotas de esta devoción fue una famosa invocación en la Batalla del  Pantano de Vargas al no recordar el nombre del pueblo de Tutazá donde había una imagen muy venerada, exclamó:  “Virgen Santa de… de los tiestos, dame una victoria y bendice a mis soldados.

 

En muchas cartas suyas hace referencia muy concretas a Dios cuya providencia conserva sus días.  Por ejemplo, en la que escribió al arzobispo de Caracas en Octubre 08 de 1828 en varias proclamas y arengas se encontró invocaciones a Dios pidiendo protección para su ejército y su causa.  También se puede comprobar esta fe suya católica en los términos con que redactó su testamento siete días antes de morir: En el nombre de Dios todopoderoso, Amén.  Yo Simón Bolívar, libertador de la República de Colombia, hallándose gravemente enfermo pero en mi entero y cabal juicio, memoria y entendimiento natural, creyendo y confesando como firmemente creo y confieso el alto y soberano ministerio de la Beatifica y Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero…

 

7.         ACTITUD CRITICA:

 

Bolívar fue un católico respetuoso de las creencias religiosas de los demás pero no fue ni ritualista, ni santero, ni fanático.  Al contrario criticaba este comportamiento.

 

Ejemplo, durante la misa permanecía de pie o sentado en forma silenciosa y estática, con mucho respeto pero sin participar en los rituales de arrodillarse, santiguarse, cantar o rezar.

 

Criticaba la sanaría cuando las imágenes o pinturas carecían de belleza y divinidad o cuando las exageraciones de los devotos convertían dicha veneración en idolatría, también censuraba las actitudes y discursos de los sacerdotes cuando descubría en ellos la ignorancia, hipocresía o exagerados fanatismos.

 

Como hijo de su tiempo recibió por una parte la herencia familiar de una fe muy formalista y ritual, y de otra las nuevas ideas naturalistas de su maestro Simón Rodríguez y el ilusionismo de los enciclopedistas franceses con quienes compartió muchos y muchas tertulias y seguramente que le fue muy difícil equilibrarse dentro de estas dos concepciones de lo religioso.

 

Conservó algunas de sus tradiciones de familia y simultáneamente practicó el espiritualismo puro del iluminismo francés.

 

 

7.1       SU EXCOMUNION:

 

Mientras cercaba la ciudad de Bogotá el 03 de diciembre de 1814 para someterla al régimen de las provincias unidas, los administradores del arzobispado, doctores Pey y Duquense, expidieron un edicto de excomunión contra Bolívar porque según ellos: “Venía a saquear las iglesias perseguía a los sacerdotes, destruir la religión, violas las vírgenes y degollar hombres y niños”.

 

Pero este edicto no tuvo efecto para Bolívar puesto que al entrar victorioso a Bogotá y presentarles una respetuosa explicación de los actos del día 15 de diciembre emitieron otro edicto levantando la excomunión y honrando a Bolívar porque según ellos habían sido mal informados.

 

7.2       BOLIVAR Y LA MASONERIA

 

El primer contacto de Bolívar con la masonería fue a través de Miranda. Este en su esfuerzo por conquistar a poyo para la independencia americana además de ingresar en la orden masónica había fundado: “ La Gran  reunión Americana”,  que albergaba a casi todos los criollos residentes en Europa y se multiplicó en  filiales que el mismo Miranda dirigía como las “Juntas de las ciudades y provincias de la América Meridional” de París y Madrid y las “Sociedades Lautero” o “ De los caballeros del Cádiz”.

 

De esta última fue donde Bolívar, de regreso a Europa en Mayo de 1.803 se hizo Masón.

 

Posteriormente el 11 de Noviembre de 1.805 la logia de San Alejandro de Francia en París le concedió el ascenso el segundo grado de la masonería escocista, en ceremonia precedida por el mismo Miranda.

 

En 1.808 Bolívar recibió el grado tercero de maestro en la logia simbólica London Número Cinco de Inglaterra, así como en 1.810  a su regreso a Venezuela después de desempeñar la brillante función diplomática que lo llevó a Londres  en anuncio de Miranda, fundó logia  “Protectora de las virtudes N.1” en el oriente de Barcelona Venezuela.

 

Su ingreso y progreso en la sociedad masónica tuvo siempre motivación polítioca, es decir, como un apoyo y premio a su ideal libertario.

 

Invocando el período de su dictadura la masonería le estorbaba en su esfuerzo por reunificar la república, fortificar su autoridad y obtener el apoyo del clero y los militares y la acentatuación de los principios religiosos de la   educación. Por ello su fulminate decreto del 08 de Noviembre de 1.828 que prohibe so pena de multas y prisión, las reuniones de las logias en el territorio nacional.

 

8.         RELIGION Y POLITICA

 

Su práctica religiosa, en su actuación como hombre público, jefe y  gobernante tuvo  un claro respeto de la fe del pueblo y buscó constantemente el apoyo de la religión para su causa.

 

8.1       Religión y Patriotismo :

 

En la Carta de Jamaica el o6 de Septiembre de 1.815 Bolívar admiraba el acierto de los patriotas mexicanos al unir la libertad y la religión: “ Felizmente los directores de la independencia de México se han aprovechado  del fanatismo con el mejor acierto, proclamando a la famosa virgen de Guadalupe por reina de los patriotas; invocándola en todos los casos arduos y llevándola a sus banderas.

 

Con esto el entusiasmo político ha formado una mezcla con la religión que ha producido un fervor vehemente por la sagrada causa de la libertad”.

 

El mismo ya desde 1.811 había procurado impregnar en sus tropas esa misma fe.

 

8.2       Religión   y Diplomacia:

 

 

Él sabía que la marcha armoniosa con Roma era elemento fundamental para  la estabilidad de las repúblicas fundadas por su espada, un sacerdote vasco encontró en el archivo Vaticano tan nutrida e interesante correspondencia  que afirmó que el libertador “contaba con carta de ciudadanía  en la ciudad  de los papas y era personaje familiar en la  correspondencia producida de la  Secretaría  de Estado”.

 

Una muestra de esta correspondencia:

 

Beatífico padre:

 

Las provisiones de arzobispos y obispos para las iglesias vacantes de esta república que se han dignado Vuestra santidad hacer, han llenado de gozo al gobierno a cuyas súplicas accedió y de consuelo a cuyas necesidades remedió.

 

8.3       Prescripciones y decretos a favor de la Educación Religiosa.

 

En el memorable decreto a favor de los indígenas  del 21 de mayo de 1.820 al hablar sobre las escuelas mandaba expresamente la  enseñanza religiosa.  Así mismo se encuentra en los decretos sobre la educación; la educación religiosa a nivel de catequesis en la escuela y a nivel de teología en las cátedras o universidades.

 

En la Ley 18 de 1.826 se aplica en la universidad  de Boyacá las cátedras de Derecho Político Eclesiástico, instituciones Canónicas, Fundamentos de la Religión, Estudios Apologéticos de la Religión, Sagrada Escritura e Instituciones de Teología Dogmática y Moral.

 

En el Art. 72 del Decreto-Ley 18 de Marzo de 1.826 se establece que en el Colegio Nacional  y en el Seminario San Carlos se dictarían las siguientes cátedras: Derecho, Lógica, Teología Moral, Derecho Público Eclesiástico, Instituciones Canónicas, Fundamentos de la Religión y lugares Teológicos.

 

En el Decreto 03 de octubre de 1.826 se establece para la educación pública que “los maestros enseñan la religión y la moral cristiana con toda la fuerza. Estas conducirán a los niños a la iglesia parroquial los Domingos y  días de fiesta a las ceremonias o prácticas doctrinales.

 

El Decreto 06 de Noviembre de 1.827 autorizaba el poder ejecutivo para conceder a los Colegios provinciales las cátedras de Derecho Público Eclesiástico.  Y en forma  más amplia el Decreto 05 de Diciembre de 1.829 determinaba:

 

Cuidar que los maestros enseñen la religión y la moral cristiana en toda su fuerza y que no aprendan a leer en libros capaces de corromper la una y la otra ni que de modo alguno recibían en las escuelas lecciones o ejemplos que puedan pervertir sus corazones.

 

Además de estos y otros Decretos ordenando la enseñanza de la religión de Bolívar en sus mensajes a los dos últimos congresos le recomendó en forma muy particular  el cuidado y la promoción de los religiosos.

 

 

 

 9.        BOLIVAR LIBERTADOR

 

 

Simón se enfrenta a Monteverde, cuyas fuerzas, muy superiores a las suyas, estaban situadas en dos líneas, una al oeste y otra al este, desde las fronteras de la Nueva Granada,  a o largo del camino fue Caracas.  Entre estas dos líneas, Bolívar vio un posible camino para el ataque, su primera tarea fue rendir a la línea este de Monteverde, a través de la cual se abrió paso en dirección a Mérida, hacia el Nordeste; toda la provincia se alzó para ponerse a su lado.  El jefe español abandonó su posición casi sin presentar lucha.  Bolívar entró en Mérida el 25 de Mayo de 1.813 y fue aclamado como libertador, mientras tanto, la vanguardia bolívar había perseguido a los españoles hasta cerca de Trujillo.  Con el triunfo en la segunda acción, Trujillo también fue liberado.  Después de la revolución sobrevino la contrarrevolución de Monteverde con la ley de la conquista.

 

Entre los Venezolanos que habían unido a Cartagena estaba Antonio Briceño, llamado el “ Demonio” quien comenzó su propia guerra de venganza contra los españoles, e informó a sus tropas que su graduación dependería del número de españoles que exterminara.  Aquel que presentara 20 cabezas de  españoles sería Alférez, 30 Teniente, 50 Capitán,  este fue capturado y muerto por los Españoles.  Bolívar proclama la muerte para todos los enemigos de la Independencia americana.

 

Bolívar había avanzado hacia Guarane, llegó a los Llanos y el Comandante español de Barinas interpretó su llegada como señal de derrota de la segunda línea de Monteverde y huyó hacia el Sudoeste, Monteverde era el único obstáculo entre Bolívar y su objetivo (la entrada a la Capital): La batalla de Taguanes fue la primera victoria de Bolívar y él marchó a Valencia donde entró el 2 de Agosto en medio del jubilo de los habitantes, no encontró más resistencia y el 4 de Agosto estaba en Victoria donde se encontró con una delegación de Caracas que le ofrecía la rendición, Bolívar garantizó una amnistía olvidando todo lo que había ocurrido en el pasado y exigió condicionando la rendición de la ciudad, de la provincia de Caracas y del  Puerto de la Guayra ofreció la oportunidad de dejar Venezuela a aquellas que no desearan quedarse en el país independiente.

 

El 6 de Agosto Bolívar realizó varias campañas para liberar el continente americano del dominio español.  Venció a los españoles en la Batalla de Boyacá en 1.819, y consiguió la liberación de la Nueva Granada, donde fue nombrado Presidente en Carabobo en 1.821 logra la Independencia de Venezuela, y en 1.822 con las victorias de Bombona y Pinchincha fue libertado Ecuador.

 

9.1       BOLIVAR DICTADOR

 

DICTADURA: Gobierno Que invocando el interés público que se ejerce al margen de las leyes constitucionales, régimen en el cual los seguidores del poder, que a menudo se han adueñado de el por la fuerza, lo ejercen autoritariamente, sin verdadera participación del pueblo y sin tolerar la oposición.

 

TIRANÍA: Gobierno ejercido arbitrariamente, “uno solo sin ley y sin regla hace todo según su voluntad”.

 

TIRANO: Aplicarse a quien tiene contra derecho el gobierno de un Estado y principalmente al que lo rige sin justicia y a medición de su voluntad.

 

Los historiadores han sostenido que Bolívar fue absolutista, usurpador, tirano, dictador y monarquista. Se han basado en los siguientes hechos históricos fundamentales:

 

a)      En la efímera dictadura que por petición del congreso ejerció en el Perú, en 1.824;

b)      En la constitución boliviana que contempla un presidente vitalicio;

c)      En las  reformas propuestas por sus amigos en Ocaña, que exigían un ejecutivo fuerte;

d)      En la denominada dictadura de 1.828 y

e)      En los proyectos de monarquía de los que jamás se dejó seducir.

 

LA DICTADURA EN EL PERU.

 

A petición del Congreso del Perú el Libertador asumió la dictadura en Marzo de 1.824, sus palabras entonces, resultan más que convincentes:

“Los desastres del ejército, y el conflicto de los partidos parricidas, han reducido al Perú al lamentable estado de acudir al poder tiránico de un dictador para salvarse.  El Congreso constituyente me ha confiado esta odiosa autoridad, que no he podido rehusar por no hacer traición a Colombia y al Perú, íntimamente ligados por los lazos de la justicia, de la libertad y del interés nacional. Yo hubiera., Preferido no haber venido jamas al Perú y  prefiriera también vuestra pérdida misma al espantoso título de dictador….Yo  os declaro que a nombre de Colombia y por el sagrado del ejercito libertador que mi autoridad no pasará del tiempo indispensable para prepararnos a la victoria; que el acto de partir del ejercito de las provincias que actualmente ocupa, seréis gobernados constitucionalmente por vuestras leyes y por vuestros magistrados, sellada la libertad en Ayacucho, expreso, es tiempo que os cumpla con mi palabra y arrojar la dictadura el día mismo en que la victoria decidiese vuestro destino”.

 

PRESIDENTE VITALICIO: Fue nombrado por Sucre por dos años y luego desistió de la idea por sus enemigos.

 

9.2       BOLIVAR SUBVERSOR:

 

Don Pablo Morillo Decía:

 

Bolívar era triunfante, activo y formidable al que le bastaba el triunfo mas pequeño para adueñarse de quinientas leguas de territorio, era el jefe de más recursos y no hay que olvidar que Morillo escribió a sus jefes españoles después de la derrota de Boyacá   “Bolívar acabó en un solo día con el fruto de cinco años de campaña y en una batalla reconquista lo que las tropas del Rey ganaron en muchos combates”.

 

Desde los Trece años Bolívar se alistó como cadete de las milicias de aragua y a los Quince era Subteniente, cifró su vocación fundamental en dos cualidades fundamentales:

 

Valor: Que tuvo en todo momento para enfrentarse a los peligros,

Habilidad:      Para salir airoso de todos los escollos y le resolvía las dificultades.

 

9.3                   EL PENSAMIENTO E IDEAS DE BOLIVAR SEGÚN

 

LOCKE:

Tridivisión del poder Público

 

Federativo – Hace cumplir la ley

Legislativo – Hace las leyes

Judicial       - Administra justicia

 

Tres Derechos Naturales

La vida

La libertad

La Propiedad privada

 

De no cumplirse estos derechos el pueblo debe apelar al cielo o revocatoria del mandato, Locke habla del Habeas Corpus, la retención ilegal, o su definición en un lapso no superior a 36 horas.

 

9.4       TOMAS HOBBES:

 

- Partidario del poder regio (obediencia pasiva)

- Basó su pensamiento en que todo ser vivo se ve impulsado por un instinto natural  y a extender su poder lo más posible.

 

9.5       BODINO:

 

-                                 Recoge el carácter absoluto de la soberanía

 

9.6       MAQUIAVELO

 

-                                 El de la autoridad estatal donde la independencia del Estado está por encima de los súbditos.

 

9.7       DEL LEVIATAN

 

-                                 Poder totalitario – Monstruo Bíblico donde justifica el absolutismo monárquico como la mejor forma de gobernar de manera más estable y ordenada.

 

-                                 Plantea por primera vez la personalidad jurídica del Estado.

 

            EL BUEN GOBIERNO DEBE GARANTIZAR

           

-                                 Seguridad

-                                 La vida

-                                 La propiedad

 

La Soberanía no es otra cosa que el poder constitucional  (Ley general) para las partes de una Nación.

 

ESTADO DE NATURALEZA:

 

-                                 Engendra anarquía y el más fuerte disfruta de libertad.

 

9.8       JOHN STUAR MILL

 

-                                 El bienestar social concierne a todos de buena voluntad.

-                                 Aboga por la opinión pública

-                                 Por los bienes de Derecho propio

-                                 Libertad de pensamiento

-                                 La investigación

-                                 La discusión

-                                 La del juicio

 

BIENES INTRINSECOS  DEL HOMBRE

 

-                                 Libertad

-                                 Integridad

-                                 Respeto

 

Para lograr la felicidad propugnó por primera vez el sufragio femenino (Siglo XIX).

 

10.       DIVISION TRIPARTITA DEL PODER SEGÚN BOLIVAR

 

Organización Electoral el 15 de Febrero de 1819.

Mensaje Congreso de Angostura

 

-                                 Las repetidas elecciones son fundamentales en los sistemas  populares ya que es peligroso que permanezca largo tiempo el mismo soberano en el poder, ya que el pueblo se acostumbra a obedecer y él a mandar y así puede originarse la tiranía.

 

CONSTITUCION BOLIVIA 1825 –1826

 

El poder electoral: Conformado por ciudadanos elegidos para períodos de cada 4 años.

-                                 Velarán por el interés comunitario

-                                 Vigila el cumplimiento de las leyes, de organización en los procesos electorales.

-                                 Presenta los candidatos a los Cargos Públicos.

 

El poder Ejecutivo:

 

-                                 Conformado por un Presidente Vitalicio un Vicepresidente y Tres Secretarios de Estado.

 

El Poder Legislativo: Integrado por Tres Cámaras

 

-                                 Un tribuno renovable cada Cuatro años: Asuntos económicos, política exterior, regulan las fuerzas armadas.

-                                 Senadores electos por Ocho años: elaboración de Códigos.

 

11.       CAMARA DE LOS SENSORES VITALICIOS

 

1.                  FUNCIONES:

Política moral

Fiscalizar el gobierno

Deben decir lo bueno y lo malo

Administrar el ejecutivo

 

2.                  ATRIBUCIONES:

Condena  a los usurpadores de la autoridad soberana

Concede honores públicos a los servicios y virtudes ciudadanas a quienes las merezcan ilustremente.

 

3.                  CALIDADES:

Gozar de una inocencia intacta

Llevar una vida sin mancha

Si delinquen serán acusados por faltas leves.

 

 

12.       PRIMER VIAJE A EUROPA Y SU MATRIMONIO

           

Del opresivo ambiente colonial parte a Europa en 1799, a los 16 años de edad llevando el recuerdo de una infancia prodiga en bienes temporales, pero carente de aspectos espirituales pues su tío Carlos Palacios se ha mostrado mas preocupado por el manejo de la cuantiosa hacienda que por brindar al adolescente la afectuosa ternura familiar.

 

Conservando algunas nociones de elementales conocimientos aprendidos de sus primeros educadores y en su corazón girando alocadamente diversas concepciones filosóficas de Rosseau, Hobbes y Espinoza enunciadas placenteramente por su maestro Simón Rodriguez en cálidas tardes en su hacienda “San Mateo”.

 

En 1802 regresa Bolívar nuevamente a Caracas, de su experiencia europea quedan las evocaciones de los brillantes usos cortesanos, las sabias enseñanzas del Marqués  de Ustariz, las conmociones políticas del Continente ante las hazañas del Cónsul Francés Bonaparte, las lecciones de distintas ciencias y artes por maestros diversos y los más importante y tangible de esos 3 años, la compañía de Doña María Teresa Rodríguez del Toro y Aloaiza a quien se ha unido en ceremonia matrimonial íntima, celebrada en Madrid el 26 de Mayo del mismo año.

 

VIUDEZ DE BOLIVAR

 

Nada indica en este Bolívar de 1802, dispuesto a establecerse con su esposa como hacendado en San Mateo, al hombre llamado por el destino a destruir un imperio, forjar repúblicas e irradiar postulados de libertad en el ámbito de la historia.

 

Nada muestra en él al creador de nacionalidades, al visionario de América, al hombre universalmente conocido por antonomasia como el Libertador, se precisa que la tragedia, la gran moldeadora de los humanos destinos, golpee reciamente su naturaleza para empezar a templar su alma y su voluntad encauzándolas hacia las ignoradas metas que el futuro le depara.

 

Con la muerte de María Teresa, acaecida en Enero de 1803, víctima de la fiebre tropical, se esfuman en Bolívar los anhelos de una vida de paz hogareña dedicada por entero  a los cuidados requeridos por su abundante patrimonio.

 

Esa muerte influyó de manera definitiva en el curso de su existencia:

 

“Quise mucho a mi mujer y su muerte me hizo jurar no volver a casarme, he cumplido mi palabra.  Miren Ustedes lo que son las cosas si no hubiera enviudado quizás mi vida hubiese sido otra; no seri el general Bolivar, ni el Libertador,  aunque convengo en que  mi genio no  era para  ser alcalde de  San Mateo. No digo  eso por que yo durante la Crisis Revolucionaria y la larga contienda entre las  tropas  españolas y las patriotas hubieran aparecido  algún  caudillo  aal no estar yo presente y por que el ambiente de mi fortuna no hubiese perjudicado la fortuna de otros, manteniendolos siempre  en una esfera inferior a la mia.

 

Dejemos a los  superticios creer  quela providencia esla  que me ha ennviaaddo o  destinado para  redimir  a  Colombia. Las  circustancias, mi genio,  mi carácter, mis pasiones, me pusieron en el camino.

 

Mi ambición, mi constancia y la fogosidadd de mi imaginación  me lo ha hecho segguri  y me han mantenido en el.

 

Oigan esto: huerfano a los 16 años, y rico, me fuí a Europa, después de haber visitado  Mexico y la  ciudad de la Habana, y fue entonces cuando en  Madrid, bien enamorado, me case con la sobrina del Viejo Marquez del  Toro, Teresa  de Toro  y Aloaysa; volví de Europa para  Caracas en el año 1802, con mi  esposa, y les aseguro  que entonces mi cabeza solo estaba llena de ensueños del más violento amor, y no de ídeas políticas, por  que estas todavia no habian  golpeado mi imaginación.

 

Muerta mi mujer y desolado  yo con aquella perdida precoz  e inesperada, volví a España y de Madrid  pase a Francia y después a  Italia. Ya entonces iba algún interes  por los asuntos públicos.

 

La polítiica me atraía y yo seguia sus variados movimientos. Ví en Paris, en el último mes de 1804, la coronación de  Napoleon, aquel acto magníficome entusiasmó, pero menos por su pompa que los sentimientos de amor que un inmenso pueblo manifiesta por el héroe.

 

Aquella  efusión general de  todos los corazones, aquel libre y espontaneo movimiento popular, exciitaddo por las glorias, por las herroicas hazañas de  Napoleon, victoreado en  aquel momento por más de un millón de personas, me pareció ser, para  el que  reciba aquellas ovaciones, el último grado de aspiraciones humanas, el supremo deseo y la suprema ambición del hombre.

 

La corona que se puso Napoleon sobre sobre la cabeza la mire como una cosa miserable y de moda gotica, lo que me pareció  grande fue la aclamación universal y el interés que inspiraba su persona.

 

Esto lo confieso, me hizo pensar en la esclavitud de mi país y en la gloria que conquistaría el que le libertase.

 

Más tarde empece a lisonjearme de que un día podría yo cooperar a su libertad, pero no que representaría el primer papel en aquel grande acontecimiento.

 

Sin la muerte de mi esposa no hubiera hecho mi segundo viaje a  Europa, y es de creerse que en  Caracas o San Mateo no me habrían nacido las ídeas que adquirí  en mis viajes, y en América no hubiera formado aquella experiencia, ni hecho aquel estudio al mundo de los hombres y de las cosas que tanto me han servido en todo el curso de mi carrera política.

 

La muerte de mi esposa me puso muy temprano en el camino de la polílitica y me hizo seguir después el carro de Marte el lugar de seguir el arado de ceres” .

 

No queda ninguna duda. Después de leer estas frases pronunciadas por el libertador, de que el vacio afectivo y la consecuente pertubación espiritual ocasionados por el prematuro fallecimiento de su juvenil  esposa,  fueron los poderosos  resortes que impulsaron a Bolivar en la busqueda de su destino superior: como el mismo lo relata. Las observaciones, las conversaciones y   las experiencias  de su segundo viaje a Europa  realizando en 1803, actuaron de manera de poderoso muelle que fuertemente  distendido por s ferrea voluntad, terrninaria por arrojar la encendida saeta de la libertaddd sobre el Continente Americano.

 

Su estado de ánimo, las continuas visiones de la esplendorosa gloria Nopoleónica, el desembarazado ambiente libertario que se  registra en las tertulias en casa de Fanny de Villars, los comentarios de los  sabios naturalistas Humboldt y Bonpland quienes recien egresados de su viaje de estudio por América aseveran que el Continente se encuentra maduro para la independencia y  que  tan  solo hace falta el caudillo que la dirijía, el clima romantico y muy propio de la época y principalmente las divagaciones filosóficas de su antiguo maestro don  Simón Rodriguez con quien se ha encontrado en Viena y cuya compañía efectua lento peregrinaje por la campiña Italiana,  son los factores queconjugados en uno, conducen a Bolivar en agosto de 1805 a la Cumbre del  Monte Sacro  en la ciudad eterrna para pronunciar ante Rodriguez el juramento llamado a cambiar el  futuro del contienente.

 

“Juro delannte de usted, juro por el Dios de mis padres, juro por mi honor, juro por mi patria, que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos  oprimen por la voluntad del poder.

 

DECRETO DE GUERRA A MUERTE

 

Mientras en Trujillo es aclamado como el  Libertador de Venezuela y ya sus grandes inquietudes se extasían con el advenimiento de la victoria y como es el destino no quisiese darle un punto de reposo, recibe la infausta nueva del fusilamiento del Coronel venezolano Antonio Nicolás Briseño y junto con ella, la de los fusilamientos en masa ordenados por el comandante Español Antonio Tizcar, a la sazón gobernador de Barinas, que mediante orden general el día 3 de mayo instruyó a sus soldados “no dar cuartel a los vencidos”, aprobando las más bárbaras explicaciones y abusos contra todos los vecinos de Barinas.

 

Bolívar lleno de indignación y cólera, exclama una y otra vez: “¿Ah! Los tiranos expiarán sus grandes crímenes”.  Y ya en su mente va tomando cuerpo la extrema medida de la guerra a muerte.

 

Antonio Nicolás Briseño, uno de los primeros tenientes de Bolívar distinguíase por su fogosidad y su sed de venganza contra los bárbaros y aviesos españoles; incapaz de refrenar los ímpetus de su cólera, prepara por sí una expedición para invadir Venezuela, sin obedecer las órdenes contrarias de Bolívar avanza hasta San Cristóbal y publica un mando declarando a los españoles la guerra sin cuartel y exclamando: “Ningún español saldrá vivo de mis manos”.

 

Bolívar desaprueba su conducta, lo destruye de inmediato y manda alcanzarlo para su juzgamiento, más Briceño fuga hacia el alto Apure, no sin antes decapitar a dos pacíficos vecinos de San Cristóbal  cuyas cabezas ensangrentadas remite a Bolívar y a Castillo; pero es sorprendido y derrotado por el comandante español José Yanés, que pasa por las armas a los vencidos, llevando a Briseño prisionero a Barinas, donde es fusilado sumariamente por Tiscar.  Pero, en verdad, la actitud de Briseño desaprobada por Bolívar, a nuestro juicio no es sino, la justa reacción de un alma apasionada por la libertad y martirizada por el millón de crímenes que cometían los españoles, en forma tal que jamás serán perdonados; por que los horrores de los más crueles tiranos de la humanidad palidecen junto a aquellos que desencadenaron monstruos tan bárbaros y bestiales como Monteverde, Morales, Boves y Morrillo, para sólo citar a los principales.  Fueron tales los crímenes cometidos por el Monteverde cuando ocupó Caracas, que el propio fiscal de la Audiencia don José Costa Galli, escribía “En el país de los cafres no podían tratarse los hombres con más desprecio y vilipendio”. Y que mayor condena que la de Miranda, sumido en una mazmorra y encadenado, cuando denunció a la Audiencia de Caracas: “He visto con espanto repetirse en Venezuela las mismas escenas de quien mis fueron testigos en Francia, vi llegar a las Guaira recuas de hombres de los más ilustres y distinguidos, tratados como facinerosos;  los vi sepultar junto conmigo en aquellas horribles mazmorras, vi la vulnerable ansiedad, la tierna pubertad, al rico, al pobre, al menestral, en fin, al propio sacerdocio, reducidos a grillos y a cadenas y a condenados a respirar un aire mefítico, que extinguiendo la luz artificial, inficionada la sangre y preparaba a una muerte inevitable”.  “…Hombres que estoy seguro hubieran perecido mil veces defendiéndose con las armas en la mano, cuando capitularon generosamente antes que someterse a semejantes ultrajes y tratamientos”.

 

Briseño agrava esta situación, a los pocos días de publicado su mensaje de muerte, el español Zuazola asesinaba y mutilaba a los patriotas cortándoles las orejas y haciendo rosario de ellas.  Y como consecuencia, los venezolanos ardían en venganza y en cólera.  Briseño murió como un valiente; cargado de cadenas reiteró su propósito de exterminar a los españoles; exaltó el valor de Bolívar y agrandó la esperanza de sus triunfos; con idéntico valor murieron todos sus compañeros!.

 

Bolívar recoge esta herencia de heroicidad; más aún, recoge el clamor de su Venezuela martirizada; pasa la noche en vela, con la agitación inmensa de quién de un solo trazo de su pluma daría una tremenda respuesta a los españoles.

 

Ya en Mérida había clamado… “Sí, americanos, los odiosos y cruentos españoles han introducido desolación en medio de los inocentes y pacíficos pueblos…  Los verdugos que se intitulan nuestros enemigos han violado el sagrado derecho de gentes y de las Naciones en Quito, La Paz, México, Caracas y recientemente en Popayán.  Ellos sacrificaron en sus mazmorras a nuestros virtuosos hermanos en las ciudades de quito y La Paz; degollaron a mollares de nuestros prisioneros en México; sepultaron vivos en las bóvedas y pontones de Puerto Cabellos y la Guayra a nuestros padres, hijos y amigos de Venezuela:  han inmolado al Presidente y Comandante Popayán con todos sus compañeros de infortunios, y últimamente ¿Oh Dios! Casi a presencia de nosotros, han hecho una espantosa carnicería en Barinas de nuestros prisioneros de guerra y de nuestros pacíficos compatriotas de aquella capital… Más, estas víctimas serán vengadas; esos verdugos serán exterminados.  Nuestra bondad se agotó ya, y puesto que nuestros opresores nos fuerzan a una guerra mortal, ellos desaparecerán de América, y nuestra tierra será purgada de los monstruos que la infestan.  Nuestro odio será implacable.  Y la guerra será a muerte”.

 

En toda la extensión de Venezuela, Monteverde y sus segundos Zuazola, Cerveriz, Antoñanzas, Rosete, Palomo y tantos bárbaros, cometían atrocidades junto a los que palidecen los más horrendos que cuenta la historia del mundo.

 

La siguiente carta dirigida por el trágico y repulsivo Cerveriz Gobernados de Cumaná a Monteverde, es de una elocuencia diabólica:

 

“V.S. no debe ignorar a que los sucesos de Maturín han encendido un fuego terrible en provincia y así no hay más que no dejar con vida a ninguno de estos infames criollos que fomentan estas disensiones.  Yo le aseguro a V.S. que ninguno de los que caiga en mis manos escapará.

 

Un patriota a tiempo de ser ajusticiado grita:  “Dios todopoderoso si en tu mansión celeste admites españoles renuncio mi derecho al cielo”.

 

En tal circunstancia no quedaba sino, el decir de Juan Vicente González, “manos fuertes que con la espada o la pluma no temblarán nunca, la represalia no era un derecho, era un deber”.  Y el Libertador se decide a proclamar la guerra a muerte; que al fin, sólo era respuesta a la guerra a muerte que ya la España había dictado, desde su advenimiento al nuevo mundo.

 

Pero ahora se ha colmado la medida de la paciencia.  Inútilmente espera una reacción hidalga del adversario.  Cada día que pasa, cada hora, cada minuto, y caen nuevas víctimas inocentes y se multiplica la sed de sangre de los asesinos.

 

Bolívar ha tomado su resolución, que ciertamente daría otro curso a la guerra de la emancipación, abriendo un abismo de odio entre americanos y españoles, obligando a los indiferentes a abrazar la causa de la libertad y mostrando a los realistas la resolución libertaria de los patriotas y firma el decreto de la guerra a muerte el 15 de junio de 1813.

 

“Tocados por vuestros infortunios, no hemos podido ver con indiferencia las aflicciones que os hacen experimentar los bárbaros españoles, que os han aniquilado con la rapiña y os han destruido con la muerte; que han infringido las capitulaciones y los tratados más solemnes, y, en fin, han cometido todos los crímenes, reduciendo a la República de Venezuela a la más espantosa desolación.  Así, pues, la justicia exige la vindicta, y la necesidad nos obliga a tomarla.  Que desaparezcan para siempre del suelo colombiano los monstruos que lo infestan y han cubierto de sangre;  que su escarmiento sea igual a la enormidad de su perfidia, para lavar en este modo la mancha de nuestra ignominia, y mostrar a las naciones del universo que no se ofende impunemente a los hijos de la América.

A pesar de nuestros justos resentimientos contra los inicuos españoles, nuestro magnánimo corazón se dignan, aún, abrirles por la última vez una vía a la conciliación y a la amistad; todavía se les invita a vivir francamente entre nosotros, si destentando sus crímenes, y convirtiéndose de buena fe, cooperan con nosotros a la destrucción del Gobierno intruso de la España, y al restablecimiento de la república de Venezuela.

 

Todo español que no conspire contra la tiranía a favor de la justa causa, por los medios más activos y eficaces, será tenido por enemigo, castigado como traidor a la patria; y, en consecuencia será irremisiblemente pasado por las armas.  Por el contrario, se concede un indulto general y absoluto a los que presten sus auxilios a los buenos ciudadanos, que se están esforzando por sacudir el yugo de la tiranía.  Se conservará en sus empleos a los oficiales de guerra y magistrados civiles que proclamen el gobierno de Venezuela, y se unan a nosotros: en una palabra, los españoles que hagan señalados servicios al Estado, será tratado como americano.

 

Y vosotros, americanos, que el error o la seducción ha extraviado de las sendas de la justicia, sabed que vuestros hermanos os perdonan sinceramente, y lamentan vuestros descarríos, en la íntima persuasión de que vosotros no podéis ser culpables.  Y que sólo la ceguedad e ignorancia en que os han tenido hasta el presente los autores de vuestras culpas, han podido inducirnos a ellas.  No temáis la espada que viene a vengaros, y a cortar los lazos ignominiosos que os ligan a sus suerte vuestros verdugos.  Tendréis una inmunidad absoluta en vuestro honor, vida y propiedades;  es sólo título de americanos será vuestra garantía y salvaguardia.  Nuestras armas han venido a protegeros, y no se emplearán jamás contra uno solo de nuestros hermanos.  Esta amnistía se extiende hasta a los mismos traidores que más recientemente hayan cometido actos de felonía; y será tan religiosamente cumplida, que ninguna razón, causa o pretexto bastará para obligarnos a quebrantar nuestra oferta, por grandes y extraordinarios que sean los motivos que os deis para excitar nuestra animadversión.

 

Españoles y canarios: contad con la muerte aún siendo indiferentes:  Americanos contad con la vida, aún cuando seáis culpables”.

 

Como cuando dictó la proclama de Mérida en la que amenazaba ya con la guerra a muerte, esta vez tampoco la pone en ejecución;  y la dilata, la dilata como pidiendo un signo del destino o de lo alto, para anular una determinación, que repugnaba a su conciencia.

 

Pero son los mismos españoles, como Monteverde, que se niegan en forman absurda a regularizar la guerra, y que, si cabe, ponen en ejecución la proclama a muerte del Libertador.

 

A los enemigos de Bolívar que pergueñan mil razones en su contra, les opondremos una sola prueba de su magnanimidad incontestable:  en San Carlos, todavía Bolívar fuerza lo imposible y se dirige a los españoles y canarios diciéndoles:  “nuestra benignidad, sin embargo, os convida nuevamente, españoles  y canarios, a gozar de la felicidad de existir entre nosotros en paz y armonía; abandonad  esas tristes reliquias del partido de bandidos que infestaron a Venezuela, acaudillados por el pérfido Monteverde, que os ha puesto en la crítica y desesperada situación de morir en el campo o en los cadalsos, perdiendo vuestras familias, vuestros hogares y vuestras propiedades.  Si queréis vivir, no os queda otro recurso que pasaros a nuestros ejércitos, o conquistar directa o indirectamente contra el intruso e inicuo Gobierno español;  pero si permanecéis en la indiferencia sin tomar parte en el restablecimiento  de la república de Venezuela, seréis privados de vuestras propiedades;  y sabed que cuantos españoles  lleven las armas, y sean prisioneros en el campo de batalla, será sin remisión condenados a muerte.

 

Confiad en nuestras ofertas liberales, y temed nuestras amenazas, porque ellas son infalibles.  Todos los españoles y canarios que se han presentado a nuestro ejército, han sido conservados en sus destinos y son tratados como americanos, asegurándoos que son dignos de este título, y se portan con el valor y lealtad que caracterizan a los de Colombia.  Del mismo modo, han sido recibidos con amistad y  clemencia todos aquellos españoles, que han probado no ser desafectos a nuestro sistema, y se han mantenido en inacción mientras los tiranos perseguían con el aprobio y la muerte a los inocentes americanos.  Nuestras huestes no han menester de vuestros auxilios para triunfar;  pero nuestra humanidad necesita de ejercerse a favor de los hombres, aún siendo españoles, y se resiste a derramar la sangre humana, que tan dolorosamente nos vemos obligados a verter al pie del árbol de la libertad.

 

Por última vez, españoles y canarios, oíd la voz de la justicia y de la clemencia.  Si preferís nuestra causa a la de los tiranos, seréis perdonados, y disfrutaréis de vuestros bienes, vidas y honor;  y si persistís en ser nuestros enemigos, elejáos de nuestro país, preparáis a morir.

 

Los españoles en respuesta, multiplican sus odios, en masacres inenarrables, de las que no se escapaban ni ancianos, ni mujeres, ni niños.  Suplicio o matanza era el dilema:  “Al anochecer, volquetas cargadas de cadáveres mutilados salían hacia los arrabales, convirtiendo a éstos en pestilentes calavernarios.

1.  CONSTITUCION BOLIVIANA

PARTIDOS JUDICIALES

CAPITULO 4to.

 

 

 

 

Art.  108.  En loas provincias se establecerán partidos judiciales proporcionalmente iguales, y en cada capital de partido habrá un Juez de letras con el juzgado que las leyes determine.

 

 

 

Art. 109.  Las facultades de estos jueces se reducen a lo contencioso;  y pueden conocer sin apelación en los negocios civiles, hasta la cantidad de doscientos pesos.

 

 

 

Art.  110.  Para ser juez de letras se requiere:

 

1.  La edad de 28 años.

2.  Ser ciudadano en ejercicio.

3.  Ser abogado recibido en cualquier tribunal de la república.

4.  Haber ejercido la profesión 4 años con crédito.

 

 

 

Art.  111.  Los jueces de letras son responsables personalmente de su conducta ante las cortes del distrito judicial, así como los individuos de estas lo son ante el supremo tribunal de justicia.  

 

 

 

2.  PENSAMIENTO CONSTITUCIONAL

SIMÓN BOLIVAR.

 

 

 

 

El libertador, auxiliado por un extraordinario talento y una intuición verdaderamente genial de los problemas públicos, estuvo por encima de las escuelas que han propuesto los tratadista y sentó las bases doctrinarias de nuestra moderna ciencia constitucional.

 

Dentro de un estricto criterio científico puede afirmarse sin lugar a eufemismos que Bolívar fue constitucionalista y legislador en grado eminente, por cuanto no sol procuro la existencia misma del estado con la conquista de la libertad, sino que se esmero en trazar los lineamientos generales de un tipo muy peculiar de organización política que buscaba armonizar los principios teóricos con la precaria realidad de América.

 

En la integración de las disciplinas jurídico - constitucionales del libertador encontramos variadas y diversas fuentes, opuestas influencias y en ocasiones hasta un contradictorio desarrollo, más todo presidido por el anhelo desgraciadamente insatisfecho de que se preservara las conquistas esenciales de la Libertad y se asegura la virtud de la democracia.

 

Como demócrata y liberal en el más amplio sentido del vocablo, Bolívar lucho sin desfallecimientos por que no se desviara el espíritu de la libertad y especialmente por que a su nombre no se cometieran violencias e insidias.  Demasiado fresco tenía en su recuerdo el caso de Francia, en donde a nombre de la libertad se cometieron tantas atrocidades y se entronizo la dictadura Jacobina, antecedente y causa del despótico imperio de Napoleón Bonaparte.

 

 

La revolución de Norteamérica, la enciclopedia, Voltaire, Rousseau y Montesquieu, la estabilidad de las instituciones británicas, los afortunados ensayos de Petión en la isla de Haití y su personal experiencia conformaron el pensamiento constitucional de Bolívar y determinaron que la directriz esencial de su conducta como legislador y gobernante fuera la aspiración de mantener el equilibrio entre la libertad y la autoridad sin menoscabar los fueros de la democracia, vale decir, evitando que la anarquía y la tiranía se constituyeran en mortales escollos para su desenvolvimiento.  Ya lo decía en su mensaje al Congreso Constituyente de Bolivia:  “ LEGISLADORES:  VUESTRO DEBER OS LLAMA A RESISTIR EL CHOQUE DE DOS MONSTRUOSOS ENEMIGOS QUE RECIPROCAMENTE SE COMBATEN, Y AMBOS OS ATACARAN A LA VEZ:  LA TIRANÍA LA ANARQUIA FORMAN UN INMENSO OCEANO DE OPRESION QUE RODEA A UNA PEQUEÑA ISLA DE LIBERTAD, ABATIDA PERPETUAMENTE POR LA VIOLENCIA DE LAS OLAS Y DE LOS HURACANES QUE LA ARRASTRAN SIN CESAR A SUMERGIRLA”.

 

Porque el libertador, a diferencia de muchos de nuestros próceres y estadistas no se limitó exclusivamente a libertar, vale decir, a crear nacionalidades autónomas sino se preocupó por ordenar en estricto sentido jurídico.  Quizo complementar su ingente obra literaria dotando a cada una de las naciones que iban surgiendo al conjuro de su espada y de su genio de un mecanismo político - administrativo estable y eficiente, que asegurara la supervivencia del grupo dentro del nuevo clima de libertad y desarrollara luego en el concierto intencional sus ideales de confraternidad americanista.

 

Dentro de un esquema normativo y funcional de la ciencia constitucional podemos afirmar que Bolívar como legislador, que lo fue con carácter originario por cuanto su autoridad proviene de un título no derivado, desarrollo una concepción muy peculiar que hoy coincide, salvo las circunstancias de tiempo y de lugar, con los principios enunciados por los tratadistas modernos.

 

Analicemos este interesante proceso.  Dentro el orden jurídico, que constituye una totalidad, existen normas de conducta y normas de organización; a estas últimas pertenece la constitución, que bien puede considerarse como la ordenación como las competencias supremas de un estado.

 

El estado es “ Una organización que tiene por objeto asegurar la convivencia pacífica y la vida histórica de un grupo humano “, y como suele manifestares como unidad de poder, resalta indispensable determinar quiénes son los llamados a ejercer el poder estatal, con arreglos a qué principios orgánicos, según qué y con qué limitaciones. 

 

 

 

 

3. DISCURSO DEL LIBERTADOR AL CONGRESO

CONSTITUYENTE DE BOLIVIA: ACERCA DEL

PODER JUDICIAL.

 

 

 

- Afirmó Bolívar:

“El poder judicial que propongo goza de una independencia absoluta:  en ninguna parte tenía tanta.

 

- El pueblo presenta los candidatos, y el legislativo escoge los individuos que han de componer los tribunales.  Si el poder judicial no emana de este origen, es imposible que conserve toda su pureza la salvaguardia de los derechos individuales.

 

- Estos derechos, legisladores, son los que constituyen la libertad, la igualdad, la seguridad, todas las garantías de orden social.  La verdadera constitución liberal esta en los códigos civiles y criminales; y la terrible tiranía la ejercen los tribunales por el tremendo instrumento de las Leyes.

 

- De ordinario el Ejecutivo no es más que el depositario de la cosa pública;  pero los tribunales son los árbitros de las cosas propias, de las cosas de los individuos.

 

- El poder judicial contiene la medida del bien o del mal de los ciudadanos;  y si hay libertad;  si hay justicia en la república son distribuidos por este poder.  Poco importa a veces la organización política, con tal que la civil sea perfecta, que las leyes se cumplan religiosamente, y se tengan por exonerable como el destino.

 

- Prohíbe el uso de tormento, de las confesiones; y que cortasen la prolongación de los pleitos en el intrincado laberinto de las apelaciones.

 

- El territorio de la República de Bolivia, se gobernó por perfectos, gobernadores, corregidores, jueces de paz, alcaldes.  No había podido entrar en el régimen interior y facultades de éstas jurisdicciones;  era deber de Bolívar recomendar al congreso los reglamentos concernientes al servicio de los Departamentos y Provincias.

 

- Bolívar se pronuncia ante los legisladores y les dice:  “Deben tener presente que las naciones se componen de ciudades y de aldeas y que del bienestar de estas se forma la felicidad del Estado”.

 

 

·       ORGANIZACIÓN DE LA JURISDICCION ORDINARIA.

 

 

Como producto al gran afán de independizar nuestras instituciones de derecho y bajo el gobierno del Dr. Núñez se emprendió el arduo trabajo bajo unos conceptos nacionalistas que no consistía en otra cosa, a la independización de nuestras normas y de los modelos jurídicos. Preestablecidos por las milenarias escuelas europeas por no nombrar los americanos, en todo caso no las propias.

 

En el Art. 108 de la C. Boliviana entre otras disposiciones establece una distribución del territorio, para los efectos de la debida administración de justicia, se le reconoce a esta y a las capitales de provincia la jerarquía necesaria, para tomar  el manejo y control de los litigios.  Lo presente se puede argumentar en el Art. 153.  De la C. de 1886 que decía “ Para facilitar a los pueblos la pronta administración de justicia, se dividirá el territorio nacional en distritos judiciales y en cada distrito habrá un tribunal superior , cuya composición y atribuciones determinar a la Ley.

 

Para la época es evidente que no existe la necesidad de una descentralización en la administración, cosa que patrocinaba el hecho dado en las provincias menores que no eran capitales en lo referente a la escasez de procesos que reclamaren la apertura de más oficinas.

 

El Dr. Henao Hidrón recoge las disposiciones del 86 estudiando el tema de la rama judicial y hace la siguiente anotación:  “Conviene observar también el carácter vitalicio dado a los magistrados de la Corte y de los Tribunales superiores, y la autorización al legislador para establecer la Jurisdicción contenciosos administrativo”, esto último lo estudiaremos más adelante.

 

Lo expresado por el Dr. Henao Hidrón tiene su fundamento jurídico en el Art. 147 del 86 que traído a colación dice:  “El empleo de magistrado de la Corte Suprema ser vitalicio, a menos que ocurra el caso de destitución por mala conducta.  La Ley definirá los casos de mala conducta y los trámites y las formalidades que deban observarse para declararlos por sentencia judicial.  El magistrado que aceptare empleo del gobierno dejara vacante su puesto”.

 

En cuanto al artículo Art.  109 C. Boliviana.  Entre las facultades de los jueces estarán el conocimiento de procesos de los contencioso sin apelación, complementado en el Art. 151. Num. 3 de la C. del 86 que contiene lo siguiente “Conocer de los negocios contenciosos en que tenga parte la nación o que constituya litigio entre dos o más departamentos.

 

Art. 110.  Trae los requisitos para ser Juez de letras que para la época de Bolívar era un cargo honorífico, y comparado con el Art. 150 de la C. del 86 que nos trae lo siguiente:  “Para ser magistrado de la corte suprema se requiere la edad de 35 años, haber sido magistrado de alguno de los tribunales superiores de distrito o haber ejercido con buen crédito por 5 años la profesión de abogado o el profesorado en jurisprudencia en algún establecimiento público”.  A forma de comentario son algunas de las diferencias más sobresalientes en cuanto a los requisitos generales.

 

El art. 154 de la anterior CN.  Establece los requisitos para ser magistrado de los tribunales superiores y en resumidas cuentas reduce a 30 años de edad y 3 años de experiencia para ejercer el cargo.

 

El Art. 157 de la Cn.  Del 86 trae los requisitos para ser Juez de la república y no menciona más exigencias que la de ser Colombiano en ejercicio, estar versado en la ciencia del derecho y gozar de buena reputación.  Más esta última exigencia no es indispensable para los jueces municipales.

 

El Art. 111.  De la C. Bolivariana menciona la responsabilidad personal que es imputada a estos altos funcionarios.  Más el Art. 147 de la Cn.  Del 86 traduce esta responsabilidad como un asunto de ética y de dignidad.  El art. 155 de la misma constitución le agrega a los magistrados de los tribunales a demás del Art. 147 la responsabilidad como funcionarios de inferior categoría ante los magistrados de la Corte Suprema de Justicia por el mal desempeño de sus funciones y por las faltas que comprometan la dignidad de sus puestos.  Con el art. 158 del 86 confrontamos la responsabilidad de los jueces inferiores y vemos que se hará efectiva ante el respectivo superior.

 

Además podría hablarse de unas normas protectoras de los magistrados y jueces que ha simple leída se ven con transparencia los intereses existentes y  la vinculación directa de los órganos legislativo y judicial como lo muestra el art. 160 del 86 que dice:  “Los magistrados y jueces no podrán ser suspendidos en el ejercicio de sus destinos sino en los casos y con las formalidades que determinen las Leyes, ni dispuestos sino virtud de sentencia judicial.  Tampoco podrán ser trasladados a otros empleos y se les protege rigurosamente sus asuntos salariales”.

 

Como aporte a la Constitución del 86 con respecto a la Bolivariana, se dejo ver la luz del art. 164 que establece vía libre a la aplicación de una jurisdicción de lo contencioso administrativo.

 

Comparando el Art., 108 con la constitución de 1991 encontramos que hay grandes concordancias que venían dándose desde ese entonces:  En cuanto a Los partidos judiciales hoy en día encontramos en la jerarquía jurisdiccional de la corte política del 91 Jueces promiscuos municipales, del circuito, regionales y magistrados de la Corte Suprema de Justicia, consejo de estado, de la Corte Constitucional.  En cuanto a los jueces de letras que habla la constitución Boliviana hace referencia a los jueces especializados o magistrados de las altas cortes, tribunales que deben haber en cada capital de departamento a nivel nacional.

 

Anteriormente las facultades de los jueces de letras se reducían tanto en lo contencioso como en lo civil en un solo cuerpo, la segunda dependiendo de la cuantía que era hasta doscientos pesos, vemos que hoy en día para cada jurisdicción encontramos jueces especializados en el tema ya que a cada uno le corresponden funciones según su jurisdicción.  Tales jurisdicciones son:

 

·       Corte Suprema de Justicia:  Este es el órgano máximo de la jurisdicción ordinaria, conformadas por las salas de casación civil, penal, laboral,etc.,  y cuya función primordial es resolver los conflictos entre particulares.

·       Consejo de Estado:  Este se dividirá en salas y secciones para separar las funciones jurisdiccionales de las demás que le asigne la constitución y la Ley.  Su función primordial es dirimir los conflictos que se presenten entre los particulares y el estado.

·       Corte Constitucional:  Fue creada por la constitución de 1991 a la cual se le confía la guarda de la integridad y supremacía de la constitución.

 

 

·       Consejo Superior de la Judicatura:  Una de sus funciones principales es administrar la carrera judicial.  También dirimir conflictos de competencia que ocurran entre distintas jurisdicciones.  Pueden crear, suprimir, fusionar y trasladar cargos en la administración de justicia.

·       Comparando en art. 110 de la Constitución Boliviana con nuestra carga magna vemos la forma tan radical en que el pensamiento boliviano influyo en nuestros constituyentes a la hora de determinar las pautas que iban a regular la rama judicial del poder público Colombiano, manifestado en nuestra constitución  política de 1991.

En dicho artículo 110 encontramos los requisitos para ser juez de letras y en el art. 232 de nuestra CN.  También encontramos los requisitos para ser magistrado de las cortes constitucional, suprema de justicia y consejo de estado que son:

 

 

1. Ser Colombiano de nacimiento y ciudadano en ejercicio.

2. Ser Abogado

3. No haber sido condenado por sentencia judicial o pena privativa de la libertad  excepto por

   delitos políticos o culposos.

4. Haber desempeñado durante 10 años en la rama judicial o en el ministerio

    público, o haber ejercido con buen crédito por el mismo tiempo la profesión de

    abogado o loa cátedra universitaria en disciplinas jurídicas en establecimientos

    reconocidos oficialmente.

 

 

También encontramos grandes relaciones entre la rama judicial y los poderes judiciales para Bolívar, ya que en la Constitución del 91 la administración de justicia es una función pública y sus decisiones son independientes y además son actuaciones serán públicas y permanentes con las excepciones que establezca la ley y en ellas prevalecerá el derecho sustancial.

 

 Para Bolívar los Jueces de letras serán responsables personalmente de su conducta ante las cortes del distrito judicial, así como los individuos de estas lo son ante el supremo de justicia y en el Art. 230 de la Cn.  Los jueces en sus providencias solo estarán sometidos al imperio de la Ley.  Los principios generales del derecho, la equidad, la jurisprudencia y la doctrina serán criterios de la actividad judicial.

 

 

“LEGISLADORES:  FELICES VOSOTROS QUE PRESIDIS LOS DESTINOS DE UNA REPUBLICA QUE HA NACIDO CORONADA CON LOS LAURELES DE AYACUCHO, Y QUE DEBE PERPETUAR SU EXISTENCIA DICHOSA BAJO LAS LEYES QUE DICTE VUESTRA SABIDURIA, EN LA CALMA QUE HA DEJADO LA TEMPESTAD DE LA GUERRA”.

 

 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

( Constitución de 1991 )

 

Tradicional de nuestras corporaciones judiciales, y además la que más ha tenido vacación de permanencia, adquirió en el año de 1910 una nueva y trascendental función:  La de ser guardiana de la constitución política de 1991, para lo cual se le otorgó la potestad de declarar “inasequibles” las leyes o decretos acusados ante ella por cualquier ciudadano en virtud de una acción pública que desde entonces se denominó acción de inexequibilidad.  Es la máxima autoridad de la rama judicial.  Está compuesta por 5 salas.  La plena que conforman todos los magistrados de la corporación.  La del Gobierno, que está integrada por el presidente, el vicepresidente de la institución y los presidentes de las salas de casación.

 

La compleja situación de crisis que atraviesa la administración de justicia en Colombia obliga a redoblar esfuerzos y a insistir en la necesidad de crear una nueva mentalidad que, con la agilidad necesaria, pueda enfrentar la avalancha de procesos que inunda los despachos judiciales.  Es necesario que, superando el formalismo exagerado, se apliquen las disposiciones vigentes en forma justa y equitativa para que los ciudadanos colombianos recuperen la confianza en la rama judicial del poder público.

 

 

 

CONSTITUCION DE BOLIVIA

 

 

Aunque ésta fue dada para Bolivia tuvo hondas y graves repercusiones en Colombia, pues plasmó el más intenso centralismo y personalizó el poder el Presidente lo que llevó a grandes sectores de Colombia pensar que en el futuro Bolívar haría otro tanto en esta República.  Lo más importante de la constitución de Bolivia se puede resumir de la siguiente manera:

 

 

*     Fuertemente centralista, el Presidente es vitalicio y tiene facultad para la cooptación de su sucesor.  Es irresponsable políticamente.  El vicepresidente es hereditario, escogido por el Presidente.

 

*     El legislativo es tricameral, de origen popular indirecto, lo componen la cámara de tribunos, la de senadores y la de censores.

 

*     La declaración de independencia del poder judicial de los demás poderes.

 

*     Promulgación de derechos individuales y libertades públicas.

 

*     Bolívar la responsabilidad penal y política de los funcionarios públicos.

 

*     Para la administración regional o local, la constitución dispuso las prefecturas, las gobernaciones, los corregimientos, los jueces de paz y los alcaldes.

 

*     Dividió la fuerza armada en 4 partes:  ejército de línea, escuadra, milicia nacional y resguardo militar.  El primero para la seguridad nacional y el segundo para el orden interno.

 

El defecto más grave que le han visto los críticos a esta constitución ha sido el de haber llevado a los distintos jefes políticos a un enfrentamiento total.  Muchos, en pro de Bolívar, defendían un régimen fuertemente centralista, que podía llevar a la monarquía pero era necesario, considerando las circunstancias de la República.  En esta línea fueron muchos los que propusieron a Bolívar la corona monárquica.

 

 


DIFERENCIAS Y SEMEJANZAS ENTRE LA CONSTITUCION DE BOLIVIA Y LA CONSTITUCION DE 1991 ( COLOMBIA )

 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA      

( Constitución de Bolivia )

       CORTE SUPREMA DE JUSTICIA          

        ( Constitución Colombiana 1991 )

Art.102: La primera magistratura Judicial

                del Estado, Residirá en la

                Corte Suprema de Justicia.

   Art. 234: La corte Suprema de

                  Justicia es el máximo

                  tribunal de la Jurisdicción

                  Ordinaria.

 

 

SEMEJANZAS:

Las dos corporaciones judiciales reciben la denominación de Corte Suprema de Justicia, aunque en la constitución de Bolivia, también se denomina Supremo Tribunal de Justicia.  Las dos corporaciones son los máximos tribunales de la Rama Judicial.

 

DIFERENCIAS:

En la constitución de 1991 encontramos a la corte constitucional que reemplazó a la Corte Suprema de Justicia en la misión de guardar la integridad de la constitución política.  En la constitución de Bolivia no se habla de esta corporación y todas las funciones están atribuidas a la Corte Suprema de Justicia.

 

 

 

 

        

 

 

 

 

 

 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA      

 ( Constitución de Bolivia )

           CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

          ( Constitución Colombiana 1991 )

Art. 103:  Esta se compondrá de un

                Presidente, seis vocales, y un
                Fiscal divididos en las salas

                convenientes.

            Art. 234:  Se compondrá del

                           número impar de

                            magistrados que deter

                            mine la Ley.  Esta dividirá   

                            la corte en salas, señalará     

                            a cada una de ellas los

                            asuntos que deba cono

                            cer separadamente y

                            determinará aquellos en

                            que deba intervenir la

                             corte en pleno.

  

Sala de Casación   -  Civil: 7 Magistrados

                                -  Penal: 9 Magistrados

                                - Laboral: 7 Magistrados

            

 

 

 

SEMEJANZAS:  Las dos corporaciones están divididas en salas convenientes, para que cada una de ellas conozcan asuntos determinados.

 

DIFERENCIAS:  En la Corte Suprema de Justicia en Colombia está compuesta por magistrados y de ellos se eligen presidente, vicepresidente y secretario de la corporación.  No hay vocales ni fiscal como en la Corte Suprema de Justicia de Bolivia.  El total de los miembros de la corporación de la constitución de Bolivia es de 8 miembros número par; ya que no se presentan empates.                                             

 

 

 

 

 

 

DIFERENCIAS Y SEMEJANZAS ENTRE LA CONSTITUCIÓN DE BOLIVIA Y LA CONSTITUCION DE 1991 ( COLOMBIA )

 

 

 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 

   ( Constitución de Bolivia )

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

 ( Constitución Colombiana 1991 )

   

Art. 104:  Para ser individuo del supremo

                 tribunal de justicia se requiere:

 

 

·       Edad de 35 años.

·       Ser ciudadano en ejercicio.

·       Haber sido individuo de alguna de las cortes de distrito Judicial, y mientras éstas se organizan, podrán serlo los abogados que hubieren ejercido con crédito, su profesión por ocho años.

Art.  232:  Para ser magistrado de la

                  Corte Suprema de Justicia se

                  requiere:

 

·       Ser Colombiano de nacimiento y ciudadano en ejercicio.

·       Ser Abogado.

·       No haber sido condenado por sentencia Judicial a pena privativa de la libertad, excepto por delitos políticos o culposos.

·       Haber desempeñado durante 10 años, cargos en la rama Judicial o en el ministro público, o haber ejercido con buen crédito, por el mismo tiempo, la profesión de Abogado, o la cátedra Universitaria en disciplinas jurídicas en establecimientos reconocidos oficialmente.

 

Parágrafo:  Para ser magistrado de estas corporaciones, no será requisito pertenecer a la carrera judicial.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Art. 231:   Son elegidos por la misma 

                  corporación de listas enviadas

                  por el consejero superior de la

                  judicatura para un período de

                  ocho años.

 

Art. 233:  Solo podrán ser reelegidos y

                permanecerán en el ejercicio

                de sus cargos mientras obser

                ven buena conducta, rendi

                miento satisfactorio y no

                 hayan llegado a la edad de

                 retiro forzoso.   

 

 

 

SEMEJANZAS:

En las dos corporaciones se requiere para ser magistrado ser ciudadano en ejercicio.  En las dos corporaciones podrán ser magistrados quienes se hayan desempeñado en la rama judicial o en el ministerio público ( Constitución Colombiana ).  O haber pertenecido a algunas de las cortes de distrito judicial 

( Constitución Boliviana ), o haber sido abogados que hubieren ejercido la profesión con buen crédito, aunque en la constitución de Bolivia es por regla excepcional, que los abogados puedan ser magistrados, mientras se organizan las cortes del Distrito Judicial.

 

DIFERENCIAS:

·      En la Corte Suprema de Justicia de Colombia no se requiere como requisito para ser magistrado la edad, que en la Corte Suprema de Justicia de Bolivia es de 35 años.

·      La profesión de abogado en la constitución de Bolivia se ejercerá por un periodo de 8 años y en la de Colombia por 10 años.

En la constitución Colombiana también se requiere, ser Colombiano de nacimiento, no haber sido condenado por sentencia Judicial a pena privativa de la libertad, excepto por delitos políticos o culposos, o también haber desempeñado la cátedra universitaria en disciplinas jurídicas.  Requisitos que no trae la constitución de Bolivia.

 

 

 

 

 

DIFERENCIAS Y SEMEJANZAS ENTRE LA CONSTITUCION DE BOLIVIA Y LA CONSTITUCION DE 1991 ( COLOMBIA )

 


CORTE SUPREMA DE JUSTICIA (CONSTITUCION DE BOLIVIA)

 

Art 105: Son atribuciones del Supremo Tribunal de Justicia.

 

1.    Conocer de las cuasas criminales del Vicepresidente de la República, secretarios del Estado y miembros de la Cámara cuando decretase el cuerpo legislativo haber lugarr, a formales causa.

2.    Conocer de todas las cuadas contenciosas del  Patronato Nacional.

3.    Conocer de las causas contenciosas de los embajadores, ministros residentes, cónsules y agentes diplómaticos.

4.    Conocer de las causas de separación  de los magistrados de las cortes de distrito judicial y prefectos departamentales.

5.    Definir las competencias de las cortes de justicia y las de  estas con las  demás autoridades.

6.    Conocerá en trcera instancia la  residencia de todo empleado  p público.

7.    Oír las dudas de los demás  tribunales sobre la inteligencia de alguna ley, y consultar al ejecutivo para que promueva la conveniente declaración en las  cámaras.

8.    Conocer de los recursos de nulidad que se interpongan contra las sentencias dadas  en  última instancia por las cores de justicia

9.    Examinar el estado y progreso de las causas cíviles y criminales pendientes en las cortes del distrito por los medio que la Ley.

 

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA (constitución Colombiana 1991)

 

Art. 235: Son atribuciones de la Corte Suprema de Justicia:

 

1.    Actuar como tribunal de casación.

2.    Juzgar al presidente de la República o a quien haga sus veces y a los altos funcionarios de que trata el artículo 174 por cualquier hecho ponible que se les impute conforme al artículo 175 No. 2y3.

3.    Investigar y juzgar a los miembros  del congreso.

4.    Juzgar previa acusación  del fiscal general de la nación a los ministros del despacho, procurador general, defensor del pueblo, a los agentes del  Ministerio público ante la corte, anntel el consejo del Estado y ante los tribunales; a los  directores de los departamentos  administrativos, al contralor general de la República, a los embajadores y jefes de misión deplomática o consular, a los gobernantes, a los magistrados de lo tribunales y a los generales admirantes de la fuerza pública por lo hechos  ponibles que  se les impute.

5.    Conocer de todos los negocios contensiosos de los agentes diplomáticos acrediitados ante el el gobierno de la nación, en los casos previstos por el  derecho internacional.

6.    Darse su propio reglamento.

7.    Las demás  atribuciones que  señale la Ley.

 
 10. Ejercer la alta facultad directiva económica y correccional sobre los  tribunales y juzgados de la nación.

 

 


 

 

SEMEJANZAS:

 

Vemos que en la  constitución Bolivviana y en la constitución Colombiana la Corte Suprema de Justicia conoce de todos los procesos o actos contenciosos de los agentes diplomáticos acreditados ante el gobierno de la nacón, en los casos  previstos por  el gobierno nacional, en los  casos previstos por el derecho internacional.

 

DIFERENCIAS:

 

En la constitución Boliviana logramos analizar  que en la corte suprema de justicia únicamente tenia  conocimiento de todos los actos o hechos ponibles que  eran  atribuidos al vicepprsidente de la República, secretarios del Estado y miembros de la Cámara, las causas de separación de los magistrados y autoridades departamentales de su cargo, aclarar duda sobre la   convivencia de una Ley y dirigir los asuntos económicos de los tribunales y juzgados. Mientras que en la Corte Suprema de  Justicia Colombiana esta  entra a juzgar a investigar previa acusación del fiscal general de la nación al presidente, vicepresidente, ministros, jefes de los departamentos  administrativos, procurador general y contralor general de la nación sobre los hechos