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CAPITULO II

 

 

LA MORAL, CUARTO PODER


C A P I T U L O  II

 

LA MORAL, CUARTO PODER

 

El Libertador Simón Bolívar no solamente habló y legisló sobre moral – principalmente -  pública, sino que proyectó una muy clara imagen de pulcritud administrativa, la cual debería servir de inspiración  y norma en todos los momentos y espacios de la vida republicana de los Estados. Es claro que una avalancha de antivalores ha invadido casi la totalidad de los estamentos públicos y contagiado a gran parte de los privados, arrastrando tras de sí a gobernantes y gobernados de las tres ramas de poder del Estado. La impunidad ronda el mundo del delito. La debilidad administrativa es cómplice de los negociados oscuros del parlamento colombiano. Las leyes perdieron el espíritu comunitario, forzadas por la codicia individualista o grupal. La crisis de valores morales se incrementa y generaliza en forma alarmante. Los resortes éticos de la sociedad contemporánea se han venido debilitando con la acumulación  progresiva de corruptelas, aparentemente justificadas unas veces, y otras descaradamente toleradas.

 

En este contexto desesperante y oscuro del Estado Colombiano, brilla como una luz de esperanza la diáfana mentalidad de nuestro Libertador Simón Bolívar, quien suspiró por unas naciones cohesionadas e integradas por los grandes valores que hacen crecer al hombre y al mismo cosmos. Bolívar intuye la grandeza del Estado desde una perspectiva moral; por eso mismo dice que “Los hombres de luces y honrados son los que deberán fijar la opinión pública, porque el talento sin probidad es un azote; y los intrigantes corrompen los pueblos, desprestigiando la autoridad” (1). “Los códigos, los sistemas, los estatutos por sabios que sean, son obras muertas que poco influyen sobre las sociedades; pero hombres virtuosos, hombres patriotas, hombres ilustrados constituyen las repúblicas” (2).  La moralidad, la

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honestidad y el trabajo intenso y creador fueron las reglas de conducta de Bolívar. La vocación incontenible de servicio a los más necesitados de la sociedad lo llevó a los sacrificios más heroicos. Él sabía muy bien que sin valores morales la independencia no perduraría o correría el riesgo de quedarse mutilada, pues “sin moral republicana no puede haber gobierno libre” (3).

 

Y a pesar de los obstáculos que su seria personalidad encontró para realizar los sueños moralizantes de su vida, Bolívar se afirmaba cada vez más en la autenticidad de sus experiencias; nunca se dobló en estos delicados intereses de valores, y por eso, con limpio orgullo  podría decir  “ Me vería como un  hombre  indigno,  si fuera  capaz de asegurar lo que no estoy cierto de cumplir” (4).

 

 Esta expresión es de un valor incalculable si se tiene en cuenta que el Libertador la escribió en uno de los momentos de mayor adversidad, como fue el año 1812; cuando todo parecía  en su contra,  con el terremoto de Venezuela, interpretado por sus detractores como un rechazo de la Providencia a las campañas libertadoras; y la caída de Puerto Cabello causada por una clara traición de sus amigos; la pérdida de sus pertenencias y el abandono de sus amigos.

 

Las adversidades naturales, culturales, económicas y políticas, no pudieron rendir la voluntad férrea de Bolívar; por el contrario, cada embestida de las fuerzas adversas al proyecto moralizador, conseguían templar y acerar todavía más la personalidad del libertador, hombre destinado por la Providencia para enderezar lo torcido de la administración pública y privada, esclarecer las oscuridades de los negociados con dineros del tesoro nacional y castigar a todos los responsables de la ruina moral de la nación.

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1. CONTEXTO MORAL

 

El término “Moral” tiene un origen etimológico común con el de “Ética”, y su significación es: costumbre. Ethos y Mos – moris, del griego y del latín respectivamente. La moral tiene un sentido más amplio que ética, por cuanto se refiere a todo aquello que supera la dimensión física del hombre. A veces se

piensa que lo moral tiene una procedencia más sentimental que intelectual; de ahí que el orden moral es el orden de los valores.  Para Santo Tomás de Aquino, la moral es un “movimiento de la criatura racional hacia Dios, que tiene como fin la bienaventuranza, que consiste en la visión inmediata de Dios” (5).

 

Las cinco grandes religiones de la tierra estructuran los principios morales para orientar las costumbres de sus seguidores y tales principios conductuales tienen la inspiración propia de cada teología. Por tal razón, la diversidad de morales, obedece a la diversidad de credos; es así, que la moral cristiana difiere de la Hindú, de la Islámica, de la budista, etc., vale decir que cada moral tiene inspiración religiosa, aunque algunas como las de los Ingleses del siglo XVII quisieron darle un fundamento natural.

 

Para Kant, la moralidad está en el “cumplimiento del deber como un imperativo categórico, el cual  es  un  fin  en  sí mismo al que se llega por la buena voluntad” (6). Para Hegel, la “moralidad subjetiva es el cumplimiento del deber por el acto de la voluntad; mientras la moralidad objetiva es la obediencia o las normas morales, las leyes y las costumbres sociales”. (7). Según Locke, hay que separar la moral de la religión y consiste en la adecuación a una norma, que puede ser la Ley Divina, la del Estado, o la norma social de la opinión” (8). Nietzsche por su parte dice que “hay dos tipos

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de moral: la moral de los señores y la moral de los esclavos; la primera corresponde a las individualidades poderosas que tienen gran rigor consigo mismos, una vitalidad superior, y se dirige a afirmar los impulsos vitales; la segunda, por el contrario es la moral de los débiles, de los degenerados que no confían en la vida, de los resentidos que valoran la compasión y la humildad, que al escudarse en el igualitarismo, se oponen a todo lo que es superior” (9). Y Shopenhawer dice que “la moral consiste en un saber más elevado que el que proporcionan el intelecto y la razón; su principio fundamental es el reconocimiento intuitivo de la unidad de todos los seres, que elimina del ánimo del hombre la maldad, o ilusión que separa a unos hombres de otros, haciéndolos enemigos entre sí” (10).

 

La alta edad media desde Santo Tomás de Aquino, hasta el siglo XVIII, está dominada por el juego  dialéctico de moral y ética, entendida ésta como un estudio filosófico de la moralidad de los actos humanos; es decir, que la ética, en el sentido más idealista posible, investiga racionalmente todas las facetas del acto humano, su naturaleza y causalidad, la finalidad y las intencionalidades, las consecuencias positivas y negativas, los agentes eficientes y los influjos recibidos tanto genéticos como culturales, etc. Todo esto para indagar con alguna posibilidad de acierto la bondad o malicia del acto humano, para esclarecer el grado de responsabilidad imputable al sujeto.

En este clima ético-moral  de los teorizantes nace Bolívar el 24 de julio de 1783, en el seno de una familia tradicionalmente católica. No se necesitó mucho tiempo para que Bolívar descubriera, y con asombro, el choque contradictorio entre la formación que recibió desde niño, con la realidad de las cortes, los grandes postulados de la revolución francesa en abierta oposición con las conductas sociales, económicas, políticas y administrativas, y porqué no decirlo, también con las religiosas. El perfil enciclopedista del Libertador lo acredita para exigir conductas colectivas centradas en los valores comunitarios, más que en los intereses individualistas o grupales.

 

2. BOLIVAR Y LA MORAL

 

Según Bolívar, cualquier pueblo o conglomerado humano tiene sus necesidades jerarquizadas, siendo las dos primeras: Educación y moral. Como buen lector de Juan Jacobo Rousseau, Bolívar creía en la bondad natural de las personas y por eso el Estado debe proteger los valores humanos como la justicia, el respeto mutuo entre las personas y los pueblos, la libertad integral y la igualdad, porque la naturaleza nos hizo potencialmente iguales. Estas potencialidades se van deteriorando por la presión de las culturas. La moral natural, en cuanto es una capacidad inherente a los seres racionales para identificar y obrar el bien, junto con la fuerza suficiente para rechazar y combatir lo malo, también surge el desgaste de la evolución de los pueblos y sus costumbres. Por tal motivo, el pensamiento moralizador de Bolívar se expresa progresivamente desde el manifiesto de Cartagena hasta constitución de Bolivia. En la carta profética de Jamaica, se supera la visión de crítica a la inmoralidad administrativa de Venezuela, expuesta en Cartagena, y avanza seguro a la construcción de un estado de cosas mejor, que se inicie en la Nueva Granada y extienda su acción a los demás países para librarlos de la inmoralidad que los domina, porque “sin moral no puede haber gobierno libre” (11).  Y aconseja trabajar con hombres honrados, porque “el secreto de gobernar  con  éxito  está  en  emplear  hombres  honrados,  aunque  sean enemigos” (12).

 

La educación es el fundamento de la formación moral, como se verá en Angostura. Pero no es suficiente aprender saberes; por el contrario la educación como enseñanza-aprendizaje de conocimientos sin valores morales encarnados, es perjudicial, porque “Los hombres de luces y honrados son los que deberían fijar la opinión pública. El talento sin probidad es un azote. Los intrigantes corrompen los pueblos, desprestigiando la autoridad”. (13).

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Bolívar había abandonado las cortes de España, justamente, por disolutas e inmorales, para radicarse definitivamente en la América, en pos del sueño de la libertad. Su formación intelectual fue fruto de las lecturas tanto de los clásicos como de los enciclopedistas, principalmente Juan Jacobo Rousseau, Montesquieu, Isaac Barrow, Kant, Hegel, Locke, Hobbes, etc. La influencia de Don Simón Rodríguez como la  amistad con Humboldt, constituyeron un elemento definitivo en la estructuración de su pensamiento y convicción acerca de la moral. El contacto con la realidad  americana fue el ingrediente definitivo para la configuración del perfil Bolivariano que se va revelando en forma progresiva como ideólogo en Cartagena, Jamaica, Angostura y Bolivia; como militar  y guerrero en los 472 combates que dirigió y protagonizó; como político y libertador, al conseguir la emancipación para la América, y en este perfil, la nota dominante es la moral, que en Angostura será elevada a la categoría de cuarto poder, en el esquema de su teoría de Estado, al lado de los poderes judicial, legislativo y ejecutivo. Las glorias que conquistó Bolívar fueron fruto de una vida cimentada en el cumplimiento del deber sin dobleces y un ejercicio continuo de hacer el bien; tenía razón al decir con toda propiedad “mi gloria se ha fundado sobre el deber y el bien” (14); vivía seguro del valor e influencia de la moral en el éxito de sus obras, cuando decía:

“Tengamos una conciencia recta y tranquila, y dejemos al tiempo hacer prodigios”(15).  Para Bolívar la moral es un conjunto de valores que debían ceñirse los gobernantes de una nación para estudiar y prepararse, y así poder dirigir la nación buscando siempre el bien común.

 

El perfil moral de Bolívar  empezó a generarse en el contacto con los clásicos griegos y romanos; conocía tan bien el pensamiento de los clásicos como el de sus contemporáneos. Para unos y otros la moral es una constante destinada a

 

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educar y reeducar al pueblo y evitar la propagación de los vicios. Así pues, “Tomemos de Atenas su Aerópago, y los guardianes de las costumbres y de las leyes; tomemos de Roma sus censores y sus tribunales domésticos; y haciendo una santa alianza de estas instituciones morales, renovemos en el mundo la idea de un pueblo que no se contenta con ser fuerte y libre, sino que quiere ser virtuoso.

 

Tomemos de Esparta sus austeros establecimientos, y formando de estos tres manantiales una fuente de virtud, demos a nuestra República la cuarta potestad cuyo dominio sea la infancia y el corazón de los hombres, el espíritu público, las buenas costumbres, y la moral republicana.

 

Constituyamos este Aerópago para que vele sobre la educación de los niños, sobre la instrucción racional; para que purifique lo que se haya corrompido en la República; que acuse la ingratitud, el egoísmo, la frialdad del amor a la patria, el ocio, la negligencia de los ciudadanos; que juzgue de los principios de corrupción, de los ejemplos perniciosos; debiendo corregir las costumbres con penas morales, como las leyes castigan los delitos con penas aflictivas, y no solamente lo que choca contra ellas, sino lo que las burla. No solamente lo

que las ataca sino lo que las debilita; no solo lo que viola la constitución, sino lo que viola el respeto público. La jurisdicción de este tribunal verdaderamente santo, deberá ser efectiva con respecto a la educación e instrucción, y de opinión solamente en las penas y castigos.

 

Pero sus anales o registros donde se consiguen sus actas y deliberaciones; los principios morales y acciones de los ciudadanos, serán los libros de la virtud y el vicio. Libros que consultará el pueblo para sus elecciones, los magistrados para sus revoluciones, y los jueces para sus juicios”. (16).

 

 

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3. BOLIVAR Y EL CUARTO PODER

 

Pasarán los siglos y Bolívar será reconocido como el Valuarte de una conducta ética ajustada a los principios más rigurosos. Su vida pública es un modelo de rectitud administrativa, orden y seriedad, producto de la formación en valores que recibió de su excéntrico maestro Don Simón Rodríguez. Bolívar ofrece a la nación un proyecto de constitución totalmente original, en el cual presenta una división del poder público en cuatro ramas, integrando a los tres poderes tradicionales de Montesquieu y Locke, el más novedoso poder que estará orientado a respaldar y garantizar la viabilidad y eficacia del ejecutivo, el legislativo y el judicial. Se trata de la moral entendida como una fuerza, un poder que será tenido en cuenta por su seriedad y rigor.

 

Esta propuesta de Bolívar fue considerada “como de muy difícil establecimiento y en los tiempos presentes impracticable” (17). Sin embargo “algunos diputados la consideraron como la idea más feliz y la más propia para influir en la perfección de las instituciones sociales. Otras por el contrario la consideraron como una inquisición moral, no menos funesta ni menos horrible que la religiosa”. (18).

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En el proyecto de constitución que Bolívar presentó en Angostura el 17 de diciembre de 1819, uno de los puntos de mayor interés lo constituyó el “Poder Moral”. Y a pesar de que en el seno de tan distinguido parlamento hubo posiciones encontradas a favor y en contra, hoy, después de 180 años de discusiones e investigaciones acerca de este poder moral, hay que reconocer que la frontera real entre el mundo del desarrollo y el mundo del subdesarrollo no es económica sino moral. Ya se conocen estudios serios al respecto, como el libro de Mariano Grandona titulado “Bajo el Imperio de las Ideas Morales” en el cual se dice que “la diferencia entre las sociedades desarrolladas y las que no lo son, es una diferencia moral. En qué sentido? En varios: Primero, porque las sociedades desarrolladas solo exigen una moral media: que cada uno busque sus objetivos individuales sin violar el derecho de los demás. Al proponerse esa meta moderada, en general la alcanzan; las naciones desarrolladas; mientras que las sociedades subdesarrolladas exageran el reclamo moral, exigiendo a sus miembros que todo lo den en nombre de un alto ideal, ya sea la solidaridad, Alá, o el Estado – y desdoblándose a partir de ahí entre la moral que se proclama, todo; y la moral efectiva, poco o nada”.(19)

 

“La segunda diferencia entre los dos mundos en cuanto a la moral, va al corazón del asunto. Se trata nada menos que de lo siguiente: En los países subdesarrollados la moral es por lo general derivada, dependiente de otras influencias culturales como la religión o una ideología. La moral no es en ellos la de cada cual, sino aquella que impone un partido, una iglesia o un Estado. Pero el fenómeno moral consiste precisamente en lo contrario: que cada individuo se sienta obligado, por lo pronto, consigo mismo.

 

La persona auténticamente moral, crea las motivaciones de acuerdo a sus convicciones y se atiene a ellas. Es autónoma. Un ser es autónomo cuando se

obliga ante si mismo aunque nadie lo vea, “ ha decidido tener una conciencia”, según expresión de Martín Heidegger.” (20)

 

En suma las sociedades desarrolladas existen, justamente, porque estimulan y permiten el desarrollo sin límites del individuo como individuo, sin responsabilidad estable con los demás. En este contexto cada quien genera su propia guía de comportamiento de acuerdo con las exigencias del tener y el poder. Mientras tanto en las sociedades subdesarrolladas, por la presión del fenómeno socio-económico, los individuos no cuentan con las posibilidades

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objetivas de realizar sus ambiciones y sueños. El choque de estos dos mundos, cada uno con su propio esquema de conducta individual y colectiva, genera la posibilidad de cualquier inmoralidad. Este problema fue el que Bolívar quiso resolver con el poder moral para  obligar a unos y otros a obrar el bien por convicción o por coacción.

 

El cuadro social, económico, político, administrativo, judicial, de nuestro país, se resiente en alguna forma, de la crisis de los valores morales; ninguna institución está libre de este azote; las soluciones no pasan de ser paliativos que todo lo que logran es fortalecer a los corruptos permitiéndoles una tregua para que cambien métodos y estrategias.

 

El Poder Moral, pensado y presentado personalmente por el General Simón José Antonio de la Santísima Trinidad y Palacios Porte y Blanco Bolívar, en el Congreso de Angostura el 17 de diciembre de 1819, tiene una estructura bicameral y una denominación traída de la antigua Grecia: es el Areópago, integrado por cuarenta miembros y un presidente. El Areópago es portador del Poder Moral de la República, ejerce una autoridad plena e independiente sobre las costumbres públicas y la educación; tiene tres secciones y dos cámaras.

 

LA PRIMERA CAMARA es la Moral, y consta de 16 artículos. En la primera sección se trata de la composición, elección, y duración de sus miembros; las  prerrogativas y las funciones del Poder Moral. La segunda sección expone las atribuciones especiales de la Cámara de Moral, y consta de 12 artículos. La tercera sección se refiere a las atribuciones de las cámaras de educación con 13 artículos. Todo el Areópago está expuesto en 21 artículos.

 

Los 40 integrantes del Areópago son nombrados por el Congreso. Los nominados, mayores de 35 años, deben ser conocidos popularmente como practicantes de virtudes públicas, padres de familia ejemplares. El Senado de la República nombra el presidente del Areópago. El areopagista que desempeñase este oficio por 20 años, recibirá el título de “Padre Benemérito de la Patria”; pero todos, con cualquier tiempo de ejercicio, por el solo hecho de ser areopagista, se titulan “Padres de la Patria”, sus personas son sagradas y respetadas en toda la República. La Instalación del Areópago será una fiesta nacional con todas las pompas y distinciones civiles, militares y religiosas, con una reglamentación especial que incluye desde el traje y las insignias hasta el puesto en las sesiones.

 

Se da por un hecho que los miembros del Areópago son santos e irreprensibles; pero todos los ciudadanos son los vigilantes naturales de los areopagistas, de tal modo que la queja más insignificante contra cualquiera de ellos será atendida, investigada, criticada y juzgada con sanciones que van desde la amonestación hasta la destitución y pérdida de la investidura, previo proceso e intervención hasta del Senado en algunos casos. Cuando se produzca alguna destitución, todo el Areópago se vestirá de luto por tres días, el asiento que ocupaba el destituido permanecerá cubierto con un manto negro en el que irá escrito su nombre en caracteres blancos, por espacio de 50 años.

 

El Senado de la República puede solicitar al Areópago la destitución de uno de sus miembros, y si esto ocurre tres veces en un periodo de 12 años, entonces el Congreso procederá a la renovación de todo el cuerpo moral como si fuera la primera vez y se decretará luto por un mes para toda la República.

 

Cada una de las dos Cámaras hará los nombramientos pertinentes para su adecuado funcionamiento y pedirá al Congreso los fondos necesarios para atender los gastos de la vigencia. Igualmente pedirá cuentas a sus empleados y agentes de todos los gastos e inversiones con dineros oficiales. Ambas cámaras podrán crear y otorgar premios y distinciones para quienes se hallan distinguido como ciudadanos virtuosos y ejemplares en actividades de patriotismo y valores humanos; como también podrán despojar de estos merecimientos a las personas que se hagan indignas de portarlos; y  esto se llevará a cabo en actos públicos de mucha solemnidad, dentro de los cuales se promoverán aplausos y publicación de ciudadanos virtuosos y obras maestras de moral y educación; igualmente, y, con la misma pompa y solemnidad se pregonarán los nombres de los corruptos, viciosos e indecentes.

 

El Areópago, como ya se dijo, está compuesto por dos cámaras: la Moral y la de Educación; sin embargo, cada una goza de atribuciones especiales. La Cámara  Moral, dirige y controla la opinión de toda la República; toda la publicidad pública, los periódicos, las revistas, las emisoras, etc., tendrán control y seguimiento de la Cámara Moral. La política y las obras literarias, solamente serán controladas en lo relativo a la moral. Los tratados regionales, nacionales e internacionales, las capitulaciones, la fe del comercio con su calidad y legitimidad son objeto de rigurosa vigilancia por parte de la Cámara, la cual extenderá sus controles al trato de los hijos a los padres, al comportamiento social de los maridos, al respeto a los ancianos e institutos, a los magistrados y a los ciudadanos reconocidos y declarados virtuosos, al cumplimiento de la palabra en cualquier materia, etc.. Como puede apreciarse, la jurisdicción de esta cámara es muy extensa y delicada.

 

Para cumplir adecuadamente esta delicada misión, la Cámara podrá organizar la Policía Moral, en el número que juzgue conveniente. El agente que reúna los méritos suficientes por servicios y virtudes, cantidad y calidad de trabajos comunitarios, recibirá el honroso título de CATON, y será publicado en las estadísticas anuales al lado de las listas de los mejores ciudadanos y también de los que fueron sancionados durante la vigencia. El Presidente de la República, las municipalidades, los gobiernos de provincia, los colegios electorales, el pueblo y el Congreso, consultarán estas listas para hacer nombramientos y elecciones, decretar honores y recompensas. Por su parte, el ciudadano que aparezca en la lista de los viciosos, no podrá ser empleado en ningún cargo público de cualquiera de las ramas del poder, y estará  impedido para recibir recompensa alguna, ni honores, ni condecoraciones.  Bolívar, pues, soñó con una organización estatal casi perfecta, para llevar la República a la conquista de los ideales de libertad, justicia, orden y moralidad.

 

La Cámara de educación no es menos exigente e importante. Se encargará de todo lo relacionado con educación, pedagogía, didáctica y docencia, en las áreas de física y moral de los niños desde el nacimiento hasta los doce años cumplidos. Y aunque el Estado es el responsable de esta educación, sin embargo se requiere la colaboración especial de las madres y de toda la familia, involucrando inclusive a la sociedad en general.

 

La Cámara se compromete a poner al servicio de la educación las obras más selectas en nuestro idioma, para contribuir al desarrollo nacional y a las expectativas extranjeras. De igual manera, se estimula a nuestros sabios con programas de fomento para el desarrollo de sus obras y la construcción de Centros Educativos para elevar la escala porcentual del desarrollo educativo de la República. Es de competencia de la Cámara planear y hacer construir los establecimientos necesarios para atender la población estudiantil de niños y de niñas. La Cámara nombrará los institutores de todos los colegios y escuelas, seleccionando para ello los hombres más virtuosos y reconocidos como sabios y ejemplares. La esposa del Instructor será la Institutriz inmediata de los niños, pero bajo la dirección de su marido. Estos empleos serán los más respetados y nobles de la nación. Toda la educación estará orientada a la formación en los conocimientos básicos de aritmética, gramática, leer, escribir, pronunciar bien, urbanidad, moral, principios de sociabilidad, patriotismo, trabajo, etc. El pensum y el reglamento será presentado al Congreso para su examen y aprobación según la ley de la República. Anualmente se publicarán listas de los alumnos, su rendimiento académico, aprovechamiento, conducta, constitución física, inclinaciones, cualidades y talentos particulares. Para hacer todas estas observaciones, la Cámara se servirá de los institutores, los curas, los médicos, los agentes departamentales y municipales, los ciudadanos ilustrados, las autoridades, los padres de familia y hasta el Presidente. Todas las fuerzas vivas de la República estarán orientadas a formar el espíritu y el corazón de la juventud.

 

Bolívar tuvo tan algo concepto de la educación y la moral, que él quiso ser educador; así lo expresó en 1828 al entrar a Bogotá después de la disolución de la Convención de Ocaña: “Pluguiera al cielo que me hubiese sido dado propagar la luz de la verdad y de los ciencias en todos los espíritus, para que no nos descarriásemos del camino de la virtud y no cayésemos  en la sombra del error y de la ignorancia. Pero desgraciadamente el estado de las cosas no me lo ha permitido. Pero yo ofrezco que ningún objeto será de tanta preferencia para mí en lo sucesivo como la dirección de esos retoños de la vida, de esos ciudadanos que van a ser los sucesores de nuestros derechos, de nuestra libertad y de nuestra independencia, para que conserven estos preciosos bienes por sus virtudes y por su ciencia e ilustración. Yo dirigiré desde ahora mis pasos a la ilustración y formación de los pueblos y a la de sus hijos”.

 

 

4.     TRANSCRIPCIÓN DEL DOCUMENTO PRESENTADO POR BOLÍVAR EN LA INSTALACIÓN DEL CONGRESO DE ANGOSTURA EL 17 DE DICIEMBRE DE 1819.

 

APENDICE A LA CONSTITUCION RELATIVO AL PODER MORAL

ADVERTENCIA

 

“El Poder Moral, estatuido en el Proyecto de Constitución, presentado por el General Bolívar, como Jefe de la República, en la Instalación del Congreso (para definir la Naturaleza Civil o Religiosa del Senado) fue considerado por algunos diputados como la idea más feliz y la más propia a influir en la perfección de las instituciones sociales. Por otros como una inquisición Moral, no menos funesta ni menos horrible que la religiosa. Y por todos como de muy difícil establecimiento, y en los tiempos presentes absolutamente impracticable. Prevaleció después de largos debates el parecer de que en la infancia de nuestra política, y tratándose de objetos tan interesantes al Estado y aún a la humanidad, no debíamos fiarnos de nuestras teorías y raciocinios en pro ni en contra del Proyecto. Que convenía consultar la opinión de los sabios de todos los países, que el mismo hecho de serlo deben considerarse como los Ciudadanos del Mundo, y que comuniquen sus luces a esta porción hermosa de su inmensa patria”.

 

 

 

EL PODER MORAL

 

SECCION PRIMERA

 

De la composición, elección, duración, prerrogativas y funciones de este poder.

 

Art. 1º.- El Poder Moral de la República reside en un cuerpo compuesto de un presidente y cuarenta miembros que bajo la denominación de Areópago ejerce una autoridad plena e independiente sobre las costumbres públicas y sobre la primera educación.

 

Art.  2º.-  El Areópago se compone de dos cámaras:

Primera: De Moral

Segunda: De Educación

 

Art.  3º.- El Congreso nombra a pluralidad de votos por esta primera vez los miembros que deben componer el Areópago, escogiéndoles entre los padres de familia que más se hallan distinguido en la educación de sus hijos, y muy particularmente en el ejercicio de las virtudes públicas.

 

Art.  4º.- El Presidente del Areópago será nombrado siempre por el Senado en dos listas, cada uno de esos candidatos de los más virtuosos ciudadanos de la República, una representada por la Cámara de Representantes y  (la otra) por el Presidente de la República. Se necesita una mayoría de las dos terceras partes de los miembros presentes en el Senado, para esta elección.

 

Art.  5º.- Para ser Miembro del Areópago se necesita, además de las virtudes públicas, la edad de treinta y cinco años cumplidos.

 

Art.  6º.- El que ejerciese por veinte años las funciones de areopagista se publicará con el título de Padre Benemérito de la Patria, conservando hasta su muerte el derecho y no la obligación de asistir y votar.

 

Art.  7º.- Los miembros del Areópago se titularán Padres de la Patria, sus personas son sagradas y todas las Autoridades de la República, les tributarán un respeto filial.

 

Art. 8º.- La instalación del Areópago se hará con una celebridad extraordinaria, con ceremonias y demostraciones propias para inspirar las más altas y religiosas (austeras) ideas de su institución y con fiestas en toda la República.

 

Art. 9º.- El Congreso reglará por un acta especial los honores que deben hacerse al Areópago, la presencia que le corresponde en las fiestas y actos públicos, su traje, sus insignias y cuanto concierne al esplendor de que debe estar revestido este Poder Moral.

 

Art. 10.- La dignidad del Presidente y miembros de Areópago, no se pierde sino por la muerte o destitución.

 

Art. 11.- Ningún miembro del Areópago puede ser destituido sino por el mismo cuerpo.

 

Art. 12.- Siendo el Areópago un Tribunal esencialmente irreprensible y santo, todo buen ciudadano debe manifestarle los defectos que notaren en sus miembros y el Areópago deberá destituirlo por cualquier causa que les haga desmerecer la veneración pública.

 

Art. 13.- Cuando algún Miembro del Areópago se hubiese hecho reprensible y el Cuerpo se descuidase en destituirlo, el Gobierno deberá invitarlo hasta por segunda vez a que lo haga, y no verificándolo informará al Senado. Si el Senado no reconoce en el acusado las virtudes necesarias a un Padre de la Patria, pronunciará que el Areópago debe destituirlo.

 

Art. 14.- Cuando el Areópago destituyese a alguno de sus miembros se vestirá de luto por tres días, el asiento que ocupaba el destituido permanecerá cincuenta años cubierto de un paño negro con su nombre escrito en grandes caracteres blancos.

 

Art. 15.- Si en un período de doce años diese motivo el Areópago para que el Senado intervenga tres veces en la destitución de sus miembros, procederá el Congreso a la renovación del Cuerpo como en su primera instalación y la República entera se vestirá de luto por un mes. Pero en este caso el Congreso examinará las Actas, y reelegirá necesariamente a aquellos miembros que toda las tres veces se hubiesen opuesto a la depravación del Areópago.

 

Art. 16.- Las funciones que debe ejercer el Areópago, reunidas sus dos Cámaras en una sola, son:

 

Primera: Designar los veinte miembros que deben componer cada Cámara y nombrar de entre éstos el que debe presidirla, cuando no lo haga el Presidente del Areópago, que tiene derecho de concurrir, y votar en cualquiera de ellas.

 

Segunda: Pronunciar la destitución de alguno de sus miembros, conforme queda establecido, y nombrar los que deban suceder en las plazas vacantes por muerte o destitución.

 

Tercera: Nombrar dentro de su seno el Secretario o Secretarios que juzgue necesario para sus trabajos y para los de cada Cámara.

 

Cuarta: Pedir al Congreso los fondos que anualmente sean necesarios para sus gastos y establecimientos, exigir cuentas a sus agentes o empleados de la inversión de ellos y darla al Congreso.

 

Quinta: Distribuir premios y coronas cívicas cada año a los ciudadanos que más se hallan distinguido por sus rasgos eminentes de virtud y patriotismo y despojar de éstos mismos premios a los que después de haberlos obtenido se hayan hecho indignos de llegarlos. Estos actos se celebrarán en Junta Pública con la mayor solemnidad.

 

Sexta: Declarar eminentemente virtuoso, héroe o grande hombre a los que se hayan hecho dignos de tanta recompensa. Sin que haya procedido esta declaratoria, el Congreso no podrá decretar ni erigir ninguna estatua ni otros monumentos públicos en memoria de nadie.

 

Séptima: Proclamar con aplausos en las Juntas de que se ha hablado arriba los nombres de los ciudadanos virtuosos y las obras maestras de moral y educación. Pregonar con oprobio e ignominia los de los viciosos y las obras de corrupción y de indecencia; y designar a la veneración pública los institutores e institutrices que hayan hecho mayores adelantamientos en sus colegios.

 

 

 

SECCION SEGUNDA

 

De las atribuciones especiales de la Cámara Moral:

 

Art. 1º.- La Cámara de Moral dirige la opinión de toda la República, castiga los vicios con el oprobio y la infamia y premia las virtudes públicas con los honores y la gloria. La  imprenta es el órgano de sus decisiones.

 

Art. 2º.- Los actos singulares no son de su inspección a menos que sean tan extraordinarios que puedan influir en bien o en mal sobre la moral pública. Los actos repetidos, que constituyen hábito o costumbre, son los que inmediatamente le competen.

 

Art. 3º.- Su autoridad es independiente y absoluta. No hay apelación de sus juicios sino a la opinión y a la posteridad: no admite en sus juicios otro acusador que el escándalo ni otro abogado que el buen crédito.

 

Art. 4º.- Su jurisdicción se extiende no solamente a los individuos sino a las familias, a los departamentos, a las provincias, a las corporaciones, a los tribunales, a todas las autoridades y aun a la República en Cuerpo. Si llegan a desmoralizarse debe delatarla al mundo entero. El Gobierno mismo le está sujeto, y ella pondrá sobre él una marca de infamia, y lo declarará indigno de la República, si quebranta los tratados o los tergiversa, si viola alguna capitulación o falta a algún empeño o promesa.

 

Art. 5º.- Las obras morales y políticas, los papeles periódicos y cualquiera otros escritos están sujetos a su censura, que no será sino posterior a su publicación. Lo político no le concierne sino en sus relaciones con la moral. Su juicio recaerá sobre el aprecio o desprecio que merecen las obras, y se extenderá a declarar si el autor es buen ciudadano, benemérito de la moral, o enemigo de ella, y como tal, digno o indigno de pertenecer a una República virtuosa.

 

Art. 6º.- Su jurisdicción abraza no solamente lo que se escribe sobre moral o concerniente a ella, sino también lo que se habla, se declara o se canta en público, siempre para censurarla y castigarla con penas morales, jamás para impedirlo.

 

Art. 7º.- En sus censuras y amonestaciones se dirige siempre al público y sólo se entiende con él. No habla ni contesta jamás a los individuos ni corporaciones.

 

Art. 8º.- La gratitud pública, la deuda nacional, los tratados, las capitulaciones, la fe del comercio, no sólo en sus relaciones, sino en cuanto a la calidad y legitimidad de las mercancías son objetos especiales sobre los que la Cámara debe ejercer la más activa y escrupulosa vigilancia. En estos ramos cualquiera falta u omisión debe castigarse con un rigor inexorable.

 

Art. 9º.- La ingratitud, el desacato a los padres, a los maridos, a los ancianos, a los institutos, a los magistrados, y a los ciudadanos reconocidos y declarados virtuosos, la falta de palabra en cualquier materia, la insensibilidad en las desgracias públicas, o de los amigos y parientes inmediatos, se recomiendan especialmente a la vigilancia de la Cámara que podrá  castigarlos hasta por un solo acto.

 

Art. 10.- La Cámara organizará la Policía Moral, nombrando al efecto cuantos censores juzgue conveniente. Como una recompensa de su celo y trabajo recibirá el honroso título de Catón, el censor que por sus servicios y virtudes se hiciese digno de él.

 

Art. 11.- Cada año publicará la Cámara, tablas estadísticas de las virtudes y de los vicios, para lo cual todos los tribunales superiores e inferiores le presentarán cuentas exactas y prolijas de todos los pleitos y causas criminales. También publicará cada año listas comparativas de los hombres que se distinguen en el ejercicio de las virtudes públicas o en la práctica de los vicios públicos.

 

Art. 12.- El pueblo, los colegios electorales, las municipalidades, los gobiernos de provincia, el Presidente de la República y el Congreso, consultarán estas listas para hacer sus elecciones y nombramientos, y para decretar los honores y recompensas. El ciudadano cuyo nombre se halla inscrito en la lista de los viciosos, no podrá ser empleado en ningún ramo del servicio público, ni de ningún modo; y no podrá obtener ninguna recompensa nacional, ningún honor especial, y ni aun una decoración, aquel cuyo nombre no se halle inserto en las listas de los virtuosos, aunque sí podrá ser empleado por el gobierno.

 

 

SECCION TERCERA

 

Atribuciones de la Cámara de Educación

 

Art. 1º.- La Cámara de Educación está encargada de la educación física y moral de los niños, desde su nacimiento hasta la edad de doce años cumplidos.

 

Art. 2º.- Siendo absolutamente indispensable la cooperación de las madres para la educación de los niños en sus primeros años, y siendo éstos los más preciosos para infundirles las primeras ideas, y los más expuestos por la delicadeza de sus órganos, la Cámara cuidará muy particularmente de publicar y hacer comunes y vulgares en toda la República algunas instrucciones de todas las madres de familia sobre uno y otro objeto. Los curas y los agentes departamentales serán los instrumentos de que se valdrá para esparcir estas instrucciones, de modo que no haya una madre que las ignore, debiendo cada una presentar la que haya recibido, y manifestar que la sabe el día que se bautice su hijo o se inscriba en el registro de nacimiento.

 

Art. 3º.- Además de estas instrucciones, la Cámara cuidará de publicar en nuestro idioma las obras extranjeras más propias para ilustrar la nación sobre este asunto, haciendo juicio de ellas, y las observaciones o correcciones que convengan.

 

Art. 4º.- Estimulará a los sabios y a todos a que escriban y publiquen obras originales sobre lo mismo, conforme a nuestros usos, costumbres y gobiernos.

 

Art. 5º.- Como la Cámara misma recogerá dentro de poco tiempo mejor que nadie todos los datos y conocimientos necesarios para semejantes obras, compondrá y publicará alguna que sirva a la vez de estímulo para que se ocupen otros de este trabajo, y de ilustración para todos.

 

Art. 6º.- No perdonará medio ni ahorrará gasto ni sacrificio que pueda proporcionarle estos conocimientos. Al efecto de adquirirlos comisionará, pues, hombres celosos, instruidos y despreocupados que viaje, inquieran por todo el mundo y atesoren toda especia de conocimientos sobre la materia.

 

Art. 7º.- Pertenece exclusivamente a la Cámara establecer, organizar y dirigir las escuelas primarias, así de niños como de niñas, cuidando de que se les enseñe a  pronunciar, leer y escribir correctamente, las reglas más usuales de la aritmética y los principios de la gramática, que se les inspiren ideas y sentimientos al trabajo, respecto a los padres, a los ancianos, a los magistrados y adhesión al Gobierno.

 

Art. 8º.- Siendo nuestros colegios actuales incapaces de servir para un gran plan de educación, será un cuidado muy especial de la Cámara delinear y hacer construir los que se necesitan en toda la República, tanto para los niños como para niñas, que deben estar separados por lo menos desde que la razón empieza a obrar en ambos. La forma, proporción, y situación de estos establecimientos, será la más conveniente con su objeto, y se consultará en ellos no solamente la solidez y extensión sino la elegancia, el aseo, la comodidad y el recreo de la juventud.

 

Art. 9º.- La Cámara determina el número de colegios que deben construirse, señala la provincia si es posible la posición que precisamente debe ocupar cada uno, calculando para esto las ventajas del lugar, por su facilidad para reunir allí todos los niños, por la salubridad del terreno, por la abundancia y bondad de los alimentos, etc.

 

Art. 10.- Cada colegio estará bajo la dirección inmediata de un instructor que será nombrado por la Cámara, escogiéndolo entre los hombres más virtuosos y sabios, cualquiera que sea el lugar de su nacimiento. La mujer del institutor será la institutriz inmediata del de las niñas, aunque bajo la dirección de su marido. Este empleo será el más considerado, y los que lo ejerzan serán honrados, respetados y amados como los primeros y más preciosos ciudadanos de la República.

 

Art. 11.- La Cámara formará el reglamento de organización y policía general de estos establecimientos, serán sus clases, especificando la educación que respectivamente conviene a los niños para que adquieran desde su niñez ideas útiles y exactas , nociones fundamentales, las más adaptables a su estado y fortuna, sentimientos nobles y morales, principios de sociabilidad y patriotismo. Este plan se presentará al Congreso para que siendo examinado y aprobado se convierta en Ley de la República.

 

Art. 12.- Todos los años publicará la Cámara tablas o estados exactos y circunstancias de los niños nacidos y muertos, de su constitución física, de su salud y enfermedades, de su adelantamiento, inclinaciones, cualidades y talentos particulares. Para hacer todas estas observaciones se servirá de los institutores, de los curas, de los médicos, de los agentes departamentales, de los ciudadanos ilustrados, y de todas las autoridades, que empezando por el mismo Presidente, le obedecen todas en materia de educación.

 

Art. 13.- Además de estas atribuciones, la Cámara de Educación dirigirá la opinión pública en las materias literarias, mientras se establece el instituto filosófico. Ella examinará o hará examinar y analizar las obras que se publicaren sobre cualquiera asunto, formando juicio de ellas en el Monitor del “Areópago”.

 

Tomado de:

EL LIBERTADOR Y LA CONSTITUCION DE ANGOSTURA DE 1819, transcripción, notas y advertencia editorial de Pedro Grases.

 

Publicaciones del Congreso de la República, Caracas, 1969, pp. 197-207

 

Compilador: Luis Salazar Martínez Técnico Superior en Educación.

 

 

 

5.     ECOS Y COMENTARIOS AL CUARTO PODER

 

El Dr. Indalecio Liévano Aguirre en su libro titulado “Pensamiento de Simón Bolívar” recomendó a los gobernantes de Venezuela “seguir el ejemplo de Bolívar formando un gobierno eminentemente popular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene la opresión, la anarquía y la culpa”.

 

“ Un gobierno que haga reinar la inocencia, la humanidad y la paz; un gobierno que haga triunfar – bajo el imperio de las leyes inexorables – la igualdad y la libertad.” (16).  Liévano Aguirre, considera que “tal hecho hubiera carecido de importancia si las razones que los llevaron (a los senadores en Angostura) a rechazar el poder moral, el senado hereditario y la especial organización del poder ejecutivo, implícitas en el proyecto de

 

[9]

 

 

Bolívar, no hubieran sido desechadas por carecer de antecedentes en las constituciones americanas y en las teorías del liberalismo francés”. (17).

 

Jules Manzini, en su libro “Bolívar”, comenta el sentido y alcances del sistema de gobierno más perfecto, que para Bolívar es aquel que produce “mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”, dice que “el culto de los grandes hombres y de los grandes recuerdos, cumbres radiosas que en las horas críticas, deben ser la inspiración, la firmeza y el orgullo de los pueblos y, en fin, el sentimiento de la solidaridad, y la base de una moral que avale el edificio de la sociedad” (18). Y continua revelando el gran propósito del Libertador: “A pesar de que el verdadero sentimiento de Bolívar iba encaminado a infundir en los gobernantes un verdadero concepto de moral para gobernar, ellos por su espíritu rebelde y militar no quisieron acoger su idea y continuaron su lucha de  acuerdo  a  su  ya  tan  renombrado  amor  por la patria que para ellos no se

traducía más que en un apego al sueldo sin representar las magnánimas ideas con que el Libertador quería cambiar el futuro de los países en formación, porque desconocieron que Bolívar es para América el imperecedero símbolo de la moral, la ética y la justicia”. (19).

 

Al inaugurar la sesión del Congreso de Angostura, el Libertador pronuncia un discurso donde está condensado lo esencial de su pensamiento social y política constitucional. Presenta un proyecto de constitución y les pide para moralizar a la sociedad adopten el poder moral elaborado por él. Pero Bolívar, respetuoso de la autonomía del Congreso, acepta que este proyecto de Cuarto Poder sea un apéndice de la constitución, porque unos lo vieron demasiado perfecto y utópico y otros lo consideraron peor que la inquisición

 

[10]

Para Bolívar personalmente el poder moral era, sin más, la dinámica propia y necesaria para transformación de la sociedad.  El mismo se valió de este poder en su gestión de gobierno, luchó con valor, energía y decisión por mantener en los gobernantes de la época los pilares fundamentales de la moral, la honradez y la exaltación de la virtud, porque “sin moral republicana no puede haber gobierno libre. El modo de hacerse  popular y de gobernar bien es el de emplear hombres honrados.”

 

Un gobierno sin probidad es un azote. Moral y honradez son los polos de una república. Hombres virtuosos, hombres patriotas, hombres honrados constituyen la República”. Estas expresiones, tomadas al azar, revelan claramente el esquema moral del Libertador, como hombre que reclamaba a las naciones por él libertadas la práctica de la virtud y la honradez en todo.

 

El sueldo de Presidente de Colombia era de 3.000 pesos mensuales; con este sueldo, Bolívar daba pensiones a las viudas de los luchadores por la independencia; pero no siempre cobraba el sueldo. En carta a Don Camilo Torres en 1815 dice “el que lo abandona todo por ser útil al país, no pierde nada y gana cuanto le consagra”. Presionado por su alto sentido humano y queriendo hacer el bien a muchos, concedió la libertad a mil esclavos que poseía y que significaban una renta.  Al rechazar la pensión que el Congreso de Colombia le asignó dijo: “el que trabaja por la libertad y la gloria no debe tener otra recompensa que la gloria y la libertad” (20).

 

En Lima, el Congreso le asigna un salario de 50.000 pesos, que él rechaza inmediatamente, porque “yo no los necesito para vivir, en tanto que el tesoro público está agotado”.

 

(20)Villegas Gutiérrez, Javier: Cátedra Bolivariana. Bedout, 1980.


En 1825, después de la independencia del Perú, se ordenó darle 1.000.000 de pesos, y Bolívar no lo aceptó porque “las leyes de mi patria y las de mi corazón me lo prohíben” (21).

 

De Bolívar no solamente conocemos su pensamiento moral, sino también su obrar. Bien se puede decir  “así pensó y dijo Bolívar” o “así actuó Bolívar”. Primero enseñó con sus actos y luego con su palabra; y esta es la mejor y más autorizada forma de hacer doctrina auténtica. Por esta razón pudo hablar de pulcritud administrativa. Nunca permitió por acción o por omisión el más leve ilícito contra el erario público, porque éste pertenece al pueblo. Es bien conocida la severidad con que trataba a dos clases de personas que le producían física repugnancia: el cobarde y el indelicado con los dineros oficiales”.

 

El 11 de septiembre de 1813, expidió en Puerto Cabello, como jefe del ejército, una disposición contra los ciudadanos defraudadores de la renta del tabaco, en la que establecía: “aquel que le fuere comprobado haber defraudado los caudales de la renta nacional de tabaco, será pasado por las armas y embargados sus bienes” (22).

 

El 12 de  enero de 1824, desde Lima, decretó la aplicación de la pena capital a los funcionarios públicos a quienes se les hubiera comprobado haber mal reversado o tomado para sí de los fondo públicos de diez pesos para arriba e igualmente extendía la misma sanción a los jueces a quienes, según la ley, no procedieran a sancionar al delincuente (23).

 

El valor y la pertinencia de este decreto amerita su trascripción fiel:

 

[11]

 

Aplicación de la pena capital a los funcionarios que hayan tomado dinero de los fondos públicos.

Teniendo presente:

1º. Que una de las principales causas de los desastres en que se ha visto envuelta la República, ha sido la escandalosa dilapidación de sus fondos, por algunos funcionarios que han intervenido en ellos;

 

2º. Que el único medio de extirpar radicalmente este desorden, es dictar medidas fuertes y extraordinarias, he venido en decretar, y

 

 

DECRETO

Artículo 1º. Todo funcionario público, a quien se le convenciere en juicio sumario de haber malversado o tomado para sí de los fondos públicos de diez pesos arriba, queda sujeto a la pena capital.

 

Artículo 2º. Los jueces a quienes, según la ley, compete este  juicio, que en su caso no procedieren conforme a este decreto, serán condenados a la misma pena.

 

Artículo 3º.  Todo individuo puede acusar a los funcionarios públicos del delito que indica el artículo 1º.

 

Artículo 4º. Se fijará este decreto en todas las oficinas de la República, y se tomará razón de él en todos los despachos que se libraren a los funcionarios que de cualquier modo intervengan en el manejo de los fondos públicos.

 

Imprímase, publíquese y circúlese.

Dado en el Palacio Dictatorial de Lima, a 12 de enero de 1824 – 4º. De la República.  SIMON BOLIVAR.

 

Para el Libertador, ésta era la única forma de extirpar la escandalosa dilapidación de los dineros oficiales, por parte de algunos funcionarios.  Vivía preocupado por descubrir a los defraudadores del erario público. El 2 de julio de 1818, en Angostura, expidió un decreto en virtud del cual se establecía que tenía derecho para denunciar el contrabando cualquier habitante del país en donde se cometiera, aunque fuera extranjero, beneficiándose con parte del valor del contrabando, y que la autoridad ante quien hubiera sido denunciado el contrabando, estaba obligada a perseguir al responsable hasta encontrarlo. El 21 de octubre de 1819 desde el cuartel general en Pamplona, Bolívar ordenó que toda comisión para percibir donativos para la nación, se debía llevar en un libro con toda la información contable; advirtiendo que el más leve manejo sórdido de estos dineros era motivo de rigurosas penas.   Medidas similares tomó con los militares, porque tuvo noticia de tratos indebidos a la población.

 

El 24 de noviembre de 1820, desde Bogotá, se dirigió al Comandante General del Cauca, dándole instrucciones sobre la conducta que debían seguir los oficiales en materia de trato honesto a la población, y empleo de los bienes de la institución, con las correspondientes sanciones a las infracciones.

 

El 16 de noviembre de 1825, Bolívar prohibía por decreto la vinculación de folletos impresos, estampas obscenas e inmorales y todo lo que atentara contra las buenas costumbres (24).

 

Bolívar no hablaba por hablar; había dado el más alto ejemplo de probidad en todos sus actos oficiales y privados; su clara conducta en el empleo de los dineros oficiales ya era conocida; nadie podía poner en duda su rectitud y delicadeza administrativa; tenía autoridad moral para respaldar su proyecto del cuarto poder.

 

[12]

Esta actitud de delicadeza con que cuidaba y hacía cuidar los recursos del Estado, se ratifica en multitud de ocasiones sin ninguna excepción; con este proceder enérgico, Bolívar es el modelo del administrador que necesitan los países que él libertó. Durante la campaña del Perú, se sostuvo con sus propios recursos, porque  “el presidente de Colombia no debía estar a sueldo de otro país”. Para sus gastos giró 20.000 pesos en diversas partidas, sobre sus bienes hereditarios de Venezuela (25).

 

Para las fiestas del primer aniversario de la batalla de Ayacucho, celebradas  en Chuquisaca, giró contra su hermana María Antonia 5.500 pesos pagaderos con los arrendamientos de San Mateo y las minas de Aroa, bienes heredados de sus antepasados.

 

En el libro de las “crónicas” de Luis Perú de la Croix se cuenta que en Arequipa se organizó un baile en su honor, y para financiarlo se tomaron fondos de la caja municipal; Bolívar se enteró y reunió a los ediles y les dijo que esos fondos son del pueblo y que por lo mismo no se podían emplear en esta fiesta; y a renglón seguido ordenó que tales dineros fueran devueltos por los organizadores de la fiesta, para que él pudiera agradecerles sin ningún remordimiento, la suntuosa manifestación de aprecio y gratitud.

 

En el contexto de inmoralidad creciente y bastante generalizada que vivimos, donde la impunidad es condición de supervivencia, los desfalcos se multiplican para entrar en la actualidad y la modernidad, los peculados y los serruchos  son parte esperada de los presupuestos, la piratería contractual está tolerada, la mentira es el idioma de las mayorías, etc., Bolívar con su proyecto del cuarto poder aparece como el genio visionario que sobrepasó las fronteras históricas de su siglo, para ubicarse prospectivamente en nuestro tiempo y decirnos que la fórmula paradigmática que necesitamos para superar las

 

[13]

distancias generadoras de la crisis entre pobres y ricos, desarrollo y subdesarrollo, paz y violencia, se llama “EL PODER MORAL”.



(1)Carta al General Tomás Mosquera , Octubre 5 de 1828. Vol. III, pag.21

(2)Discurso ante el Congreso de angostura, Febrero 15 de 1819. Vol. III, pag.684

(3) rojas Armando E. Y L.5, pag.153

(4)Carta a Juan N.Rivas, Octubre 8 de 1812.Vol.I, pag.57

(5)Santo Tomás de Aquino (1225’1274): Summa Theológica

(6)Kant, Manuel (1724’-1804):  Crítica de la Razón Pura

(7)Hegel, George (1770-1831) – Wilhem F.   :Filosofía de la Religión

(8)Locke, John (1632-1704): Ensayo sobre el entendimiento humano

 

(9)Nietzsche, Friederich (1844 – 1900): Genealogía de la Moral

(10)Sshapenhaner, Arthur (1788—1860): El mundo como voluntad y como representación.

(11) Carta de Bolívar a Guillermo White, Mayo 28 de 1820, Vol. I. Pag.443[4]

(12) Carta del General Paez, Marzo 26 de 1828, Vol. II, pag. 604

(13) Carta al General Tomás Mosquera, Octubre 5, Vol. III, pag. 21

(14) Carta de Bolívar al General Páez, Diciembre 23 de 1826, Vol. II, Pág.515[5]

(15) Carta de Bolívar al General Flores, Abril 20 de 1825, Vol. VII, Pág.121

(16)Bolívar, Simón: O.C. Vicente Lecuna.[6]

(17)Apéndice a la constitución 1819, presentada por Bolívar

(18) Apéndice a la constitución presentada por Bolívar en angostura 1819.

 

(19)  Grandona, Mariano: Bajo el Imperio de las Ideas Morales

(20) Grandona, Mariano: Bajo el Imperio de las Ideas Morales

(16) Liévano Aguirre Indalecio: Pensamiento de Simón Bolívar. Ediciones Ecoe.Pag.312-315.

(17)Liévano Aguirre, Indalecio: OP. Cit.

(18) Manzini, Jules: Bolívar, Editorial Fondo de Cultura Histórica. Pág.485’489.

(19)Manzini, Jules: OP.Cit.

(21) Villegas Gutiérrez, Javier: OP. Cit.

(22) Bolívar, Simón: Documentos 1813. Banco de la República

(23) Bolívar, Simón: Decreto del 12 de enero de 1824, dado en el Palacio Dictatorial de Lima.

[12](24) Bolívar, simón: Decretos 1825. Vol.I.

(25)Bolívar, Simón: Cartas de Bolívar.